En la mañana despierto acurrucada contra un pecho d*****o, el calor que irradia junto al mío es placentero, su cálida respiración choca contra mi cuello. Lo observo dormir deleitándome con su belleza, la luz que entra por la ventana hacen que su piel brille con una intensidad tan increíble que no me contengo de delinear con las yemas de mis dedos sus facciones casi perfectas, las contorneo delicadamente tomándome todo el tiempo de acariciar sus provocativos labios entreabiertos. Me embriago con el aroma de su perfume, el olor a Martini mezclado con vodka llegan a mi nariz y los recuerdos de anoche me golpean con fuerza. Miro las sábanas que cubren nuestros cuerpos desnudos, la vergüenza se instala en mí. ¡m****a! ¿Qué hice? Y para completar mi bochorno, Said se renueve y abre sus ojos

