Aurora se despertó con la sensación de tener un propósito por primera vez en años. La orden de Alexander: "La aliada de Novak Corp no viste las sombras de Thorne Global. Conviértase en la reina que él perdió," resonaba en su mente. Era un imperativo estratégico, pero también la invitación a reclamar su propio valor. La Sra. Hughes la condujo esa mañana a una boutique de alta costura, un movimiento logístico que solo Alexander Novak podía orquestar en secreto. La acompañó uno de los agentes de seguridad de Alexander, un hombre silencioso e imponente llamado Marco. La experiencia fue surrealista: probándose vestidos que costaban el salario de un año, mientras Marco vigilaba las puertas con la seriedad de quien espera un ataque terrorista. Ella eligió colores fuertes—azules zafiro, rojos pr

