La mañana en que Aurora Valera debía cruzar el umbral de Thorne Global como su nueva Presidenta Ejecutiva, el cielo de la ciudad amaneció de un gris plomizo, como si la atmósfera misma presintiera el choque de titanes que estaba por ocurrir. Alexander Novak no la dejó sola ni un segundo. Él sabía que el primer día de poder era el más vulnerable; es cuando los enemigos miden si el nuevo gobernante tiene acero en la sangre o si es solo un títere con una corona de papel. Pero antes de que pudieran salir hacia la sede corporativa, un coche clásico, un Bentley n***o impecable de los años sesenta, se detuvo frente a las puertas principales de la Fortaleza. No era un vehículo de asalto, ni llevaba sirenas. Era una declaración de elegancia atemporal. Alexander se tensó de inmediato. Marco, su je

