Mi cuerpo duele tanto que me cuesta respirar, me siento tan cansada como si hubiese corrido mil maratones o me hubiesen dado una golpiza, aunque todo eso era nada con el calor que sentía mi corazón al tener a mi bebé en mis brazos. Darle de comer de mi pecho y ver y tocar sus suaves mejillas. Su pequeño rostro aún está grabado en mi mente como algo inolvidable. El tiempo ha querido borrarlo pero se lo he negado.
La puerta de la habitación se abrió en cuestión de milisegundos y la sensación de vacío que me llenó al tener de un momento a otro mis brazos vacíos, bueno no tan vacíos, fue abrasadora. Mis manos sostenían unos papeles que decían con letras inmensas : "Proceso de emancipación finalizado"
Las voces sonaban lejanas, mi vista se tornaba borrosa de vez en cuando y la habitación del hospital se convirtió en el quirófano donde había estado minutos antes trayendo a mi bebé al mundo, el dolor me estaba consumiendo, era aún más doloroso que unas contracciones ver en cortos flashes cómo separaban a mi pequeño rayito de sol de mis brazos. Suplicaba y lloraba que me lo dieran de vuelta, incapaz de moverme de dónde estaba. Este ser repugnante que estaba arruinando mi vida soltó unas frías palabras que resonaban, hacían eco y dolían como unas dagas afiladas siendo clavadas en lo más profundo de mi corazón.
— Tu te buscaste esto Krista… Arruinaste algo maravilloso, la unión de una familia poderosa con otra solo por un capricho. Te tiraste por la borda el futuro de la familia Coppola, no te importó para nada, nunca te ha importado absolutamente nada a excepción de ti misma, eres un ser despreciable y egoísta. Es por eso que no mereces llevar nuestro apellido y mucho menos ser feliz. Alejar a este pequeño de ti, es más una forma de salvarlo, pero también mucho más una manera de castigar y hacer pagar tu mal comportamiento. — su voz salía tan despreciable y gutural cómo lo es él, Giann Coppola es el ser más asqueroso, maldito cruel y despiadado que puede estar pisando la tierra.
Se podría decir que es el mismísimo diablo caminando entre nosotros banales mortales.
Hice todo lo posible por salir de la cama que sentía que me estaba engullendo, las palabras del ser repugnante caían como peñascos de piedra que de a poco me hundían en la miseria y con todo y el enorme esfuerzo solo pude caer al piso y ver cómo este señor despreciable arrebataba de mi lado, a lo más bonito y amado que tenía.
— Juro que me vengaré. — Dije aunque mi voz se perdía en un resplandor de luz y sonaba distante, aislada quizás en mi propio dolor.
— Procura no arruinarlo cómo haces con todo. Te deseo suerte con eso.— me sentí minúscula, me sentí pisoteada y asesinada en el acto. Mi alma abandonó mi cuerpo.
El cuerpo de mi abuelo lo podía vislumbrar en el umbral de la puerta, cada vez se alejaba más y más haciéndose cada vez más inalcanzable para mí. Una pequeña mano sostenía la suya, el niño, porque era un pequeño hombrecito se dió la vuelta para decirme adiós con una sonrisa triste adornando su rostro.
— Tienes que encontrarme mami. — Su voz suplicaba mi ayuda, mis gritos parecían ser inaudibles y mis lágrimas me estaban ahogando.
Solo podía observar los atroces acontecimientos y entonces reconocí su carita, ya la había visto antes.
Era Maximiliano.
Desperté. El horror escandalizando cada parte de mi ser. ¿Qué clase de mala broma es esa? Reprendí a mi cabeza que parecía tener conciencia propia, más allá de la mía misma.
Mi cuerpo sudaba y lágrimas recorrían mi rostro, mi corazón dolía mucho y la maldita sensación de ahogo no abandonaba mi cuerpo por completo.
¿Cuánto tiempo más iba a vivir así? Ahora no podía ni tener paz en mis sueños, hasta mi mente se estaba yendo en mi contra.
¿Hasta cuándo?
— Ese sueño otra vez, es como una plaga imposible de exterminar. Que creativo se ha vuelto mi subconsciente para colocar ese final. Es uno nuevo.
Sobe mis sienes que palpitaban a horrores y llevé mi vista a la mesita de noche, una botella de whisky se encontraba destapada y también vacía. Limpié mis lágrimas y me obligué a calmarme un poco haciendo ejercicios de respiración. Cada vez el final dolía más, la sensación de ausencia y soledad eran devastadoras, eso sin contar que también la sensación de quedarme sin aire y sentirme morir se sienten muy cruelmente reales, pero está vez sentí esperanza inundando mi ser para acabar con la crueldad de colocar al hijo de Alessandro con la mala actriz de Verónica como mi rayito de luz perdido.
Inhala. "Suelta el mal peso del pasado y…"
>> El alcohol, eso te destruye Krista.
Exhala. "El futuro te traerá lo que más anhela tu corazón"
Cómo pude me levanté de la cama y fui hasta la sala, necesito despejar mi mente de las horrorosas pesadillas a las que me somete, los recuerdos de anoche llegan muy vívidos a mi así que debo asegurarme que esté completamente sola en mi humilde morada.
Efectivamente el cuerpo inconsciente de Lucca estaba tirado en mi sofá, anoche nos quedamos hablando de muchas cosas y comenzamos con inocentes copas de vino que no sé como terminó con una botella de whisky terminada, en su totalidad.
Lo que sí sé y tengo segurísimo es que ahora soy representante de mi propia empresa, la creé hace cinco años atrás, Electric Cloud. Me costó muchas lágrimas, noches sin dormir y esfuerzos para hacerla una de las mejores empresas de energía, pero lo logré.
Después de firmar el contrato a Lucca lo incite a qué se marchara pero él se negó y una cosa llevó a la otra y acabamos ambos borrachos.
Unos quejidos salieron de la boca del hombre moribundo en mi sofá y me sacó de mis pensamiento.
— Eres despiadada ¿Cómo puedes estar tan bien y de pie sin tambalear?— dijo recostandose en el sofá y agarrando fuerte su cabeza.
— Debes irte ya o te cobraré alquiler por tu extensa presencia en mi casa. Tu tomaste más de lo debido, yo no. — Dije con cierto ápice de risa inundando mi voz.
— ¡Dios mujer! Ahora confirmo lo que dije, eres una desalmada y despiadada. Te acompañe un par de copas y ahora me desechas cómo basura.
— No es mi culpa que hayas abusado de tu escasa tolerancia al alcohol querido.
Una risita burlona salió de mis labios.
— No te burles, tú también bebiste bastante.
— Y estoy fresca como lechuga, lo que pone en duda tu cuestionamiento. Hoy tenemos que hacer mucho, falta firmar las demás partes del contrato.
Él hizo un movimiento negativo con su cabeza.
— Hoy estoy muriendo, puedo hacer que mi asistente lo traiga hasta aquí y puedas firmarlo.
— No es necesario, yo puedo ir a la empresa.
— Entonces yo te llevo hasta allá.
Una estruendosa carcajada salió de mis labios mientras negaba con mi cabeza.
— ¿En ese estado Lucca? Dios a duras penas podrás ponerte de pie. No te preocupes, yo puedo ir. Así que si no te molesta, chau voy a arreglarme.
Lo deje muriendo lentamente con su guayabo en la sala mientras me fui a mi habitación a bañarme y organizarme para ir a la empresa.
Al salir de la ducha me dirigí a la sala a echar un vistazo, sólo para encontrarme con mi amiga la soledad. Lucca se había marchado ya. No le presté mucha atención al asunto y me fui de nuevo a mi habitación, encendí el televisor y como si fuese costumbre de la vida hacerme chistes de mal gusto una noticia de aparente "entretenimiento" se trataba en el informador.
Apague de nuevo el tv, no quiero ensuciar mi despejada mente tan temprano.
Después de vestirme con mi ropa deportiva favorita, me dirijo a la cocina a prepararme un jugo de naranja, iré a correr antes de irme a la empresa, debo sacar todo ese alcohol de mi sistema.
Antes de salir, algo en uno de los banquitos que adornaban la barra americana llamó mi atención, se trataba de una revista de chismes con una notita amarilla que decía : Léeme.
La tome y lo que ví definitivamente destrozó mi corazón por completo. El titular decía:
"¿Hijo ilegítimo? ¿Matrimonio secreto durante muchos años? En La papa caliente te contamos esto y mucho más ¿Que otros secretos se guardará el magnate Fiore?
Descubramos esto y otros enigmas que son tendencia mundial en la papa caliente ".
Todo el titular era acompañado de una papa con antifaz y también la foto de la perfecta y feliz familia de tres, no vas a seguir hiriendo mi vida de esta manera Alessandro, encontraré a mi bebé y volveré a desaparecer.
— Ya fue suficiente. — dije para mí misma a la vez que cerraba la muy mal llamada revista.
ahora mismo pondré mi plan en curso.
Decidí cambiarme de ropa e ir a las instalaciones de CoppoSan y asociados. La gran empresa de inversiones creada por Lucca de la mano de mi querido abuelo.
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