—¿Entonces? —dijo el más alto. —¿Entonces qué? —¿Vas a admitir que somos almas gemelas? ¿O tengo que volver a besarte? —Theo le acarició el rostro como si se fuera a romper, estar a su lado siempre se sentía como estar a punto de romperse, seguramente porque así debía sentirse el amor: entregarle a alguien todas las armas para asesinarte y quedarte cruzado de brazos confiando en que esa persona jamás te hará daño— dime que sentiste lo mismo que yo. —No, solo fue un beso —dijo Julien bajando la mirada y separándose del cuerpo del mayor. Se aclaró la garganta y extendió la mano para despedirse como si fuera un robot— gracias por acompañarme, buenas noches y que te vaya bien— el rubio se había quedado con los ojos muy abiertos al principio, luego le sonrió divertido. Le daban ganas de co

