Nunca una mañana le había parecido tan hermosa como aquella. Llevaba ya despierto un rato sin moverse de su lugar, solo contemplando el rostro tranquilo del castaño durmiendo a su lado. Lo había visto riendo, enojado y hasta confundido; sin embargo, poder verlo durmiendo era algo único. Con cuidado le acarició el flequillo que le tapaba los ojos, luego lo levantó para descubrirle el rostro. Julien suspiró retorciéndose suavemente entre las sábanas, momento que Theo aprovechó para dejarle un beso en los labios que poco a poco fue correspondido. Julien abrió los ojos y una sonrisa se formó en sus labios. —Hola —dijo con voz rasposa. —Hola, tú. —Tenía miedo de que hubiera sido un sueño —el castaño se frotó los ojos mientras se incorporaba en la cama, solo para dejarse caer sobre el pe

