—Yo te protegeré con mi vida si es necesario — dijo Leo intentando calmar a Nadia.
Nadia lo abrazo y le dice al oído
— No Leo. No digas eso no soportaría que algo te pasara — dijo Nadia asustada.
—Tranquila mi amor yo siempre estaré contigo — decía Leo mientras calmaba a Nadia
— Lo prometes — dijo Nadia mientras acariciaba el cabello a Leo.
— Te lo prometo — dijo Leo besando a Nadia en la frente y ella se recarga en su hombro mientras que Leo otra vez arrancaba el auto.
Al llegar a la escuela, los dos van a sus salones respectivamente
Y Leo se sienta en el escritorio y se pone a pensar que hacer para detener de una vez a Karina Monasterio
Mientras tanto con Alberto
Alberto llegó a su oficina ,al entrar ve a Karina en el sillón dando vueltas
— Qué se le ofrece señorita Monasterio — dijo Alberto mientras se paraba.
— Vaya vaya,vaya no cabe duda que el carácter frío, es hereditario— dijo Nadia en tono de burla.
Sonríe sarcásticamente
— Miré señorita tengo mucho trabajo por favor vayase — dijo Alberto enojado haciéndole una seña que se fuera.
— No me voy sin antes decirle algo — dijo Karina sentándose en el sillón.
—¿No oyó? ¡Vayase! En este mismo instante —dijo exaltado Alberto.
—Hay bombón sólo escuché mejor, mira si haces que Leo ande conmigo, yo dejaría en paz a Nadia y a su hermana— dijo Karina mientras se veía las uñas.
— ¡Estas loca! Leo jamás se enamoraría de ti nunca, entiende el ama a Nadia — dijo Alberto era claro que estaba perdiendo la paciencia.
—Mentira el me ama a mi solo que no se da cuenta, que en verdad me ama — dijo Karina parándose del sillón donde se encontraba.
— No, es mentira el jamás te amara hagas lo que hagas, el jamás te vera como mujer, el amor no lo puedes forzar — dijo Alberto intentando que Karina entrara en razón.
— Ahorrate tus consejos, no me quieres ayudar, bueno haré que tu me ayudes — dijo Karina en tono amenazante.
— Hagas lo que hagas no traicionare a mi primo ni a Nadia y ni siquiera a Ana — dijo Alberto sosteniendo lo que había dicho.
— Bien te atienes a las consecuencias — dijo Karina furiosa yéndose del trabajo de Alberto.
Al salir la estaba esperando estaba esperando su amigo, Iván quién la estaba esperando con su moto.
— Dónde quieres que te lleve primor — dijo Iván seductoramente.
— A la casa necesito planear, como me deshare de la estúpida de Nadia — dijo Karina mientras intentaba bajarse el coraje.
— Tus deseos son órdenes hermosa dijo Iván
para arrancar la moto y se van a su casa quien estaba su mamá estaba esperando a karina hasta que después de una hora llegan a casa.
— Cielo que bueno que llegas, conseguimos una escuela para que termines tus estudios — dijo su mamá dándole un folleto a Karina.
— Yo no quiero terminar nada dejame en paz — dijo Karina mientras se va a su cuarto y se besa con Iván desesperadamente le quita la ropa a Karina, ella igual le quita la ropa a Iván yendo hacia la cama.
Mientras tanto con Leo
Cuando terminaron las clases Leo, decidió ir a la casa de Karina y ponerle un alto a esa loca, pues el no iba a permitir a amenazara a su novia, llego al salón de clases de Nadia quien estaba, guardando todo para irse con Leo alza la vista y ve a Leo pero su cabello se fue hacia delante, Leo sonrió ante lo que hizo Nadia, el va y destaba la cara de Nadia, dándole un beso a su amada Nadia, ella sonríe y le da un beso tierno en la nariz a Leo, el sonrió pero ella sabía que el estaba, triste por lo que ah pasado.
—¿Ya no estés triste?— pregunta Nadia para luego acariciarle la cara a Leo.
—Estaré bien amor mio, pondré un alto a esta situación — dijo Leo intentando sonreir.
Nadia lo miro extrañada, viendo los ojos cafés de Leo
— ¿ Ah que te refieres? Leo contesta no te quedes callado, contesta —dijo Nadia algo angustiada por lo que le acababa de decir Leo.
Leo le acaricia la cara
—Qué esta sucediendo Leo —Decía preocupada y comenzaba a angustiarse
— Está bien que lo diré — suspira Leo rendido.
Agarra la mano de Nadia,y se sientan en una de las butacas, y Leo comenzó a hablar.
—Iré a la casa de Karina, necesitó parar esto, y asegurarme que no te haga daño — dijo Leo seguro de lo que estaba por hacer.
— ¡No Leo ella esta loca! ¡No entiende razones! Y nunca lo hará — dijo Nadia desesperada.
— Entiende que ahorita es la solución, para que te deje de molestar — dijo Leo parándose del sillón.
— ¡Lo se perfectamente pero también se que Karina Monasterio esta loca! Que tal si te pasa algo, ¡Yo no lo soportaría! ¡Me moriría ! —
Decía al borde de las lágrimas Leo se acerca y tomo la mano de su amada, ella se para y quedan mirándose fijamente, el la agarra de la cintura acercándose más a el y le da un beso lleno De ternura