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1578 Words
Las situaciones que se me presentan en la vida me hacen preguntarme cuando dejara todo de ser un caos, cuando podría sentirme completamente bien y salir a flote. Tenía demasiados sentimientos encontrados, conflictos en mi mente, los últimos días mi vida se había desmoronado por completo, no sabia como salir de las situaciones en las que me había metido, ni siquiera sabía cómo sentirme con el hecho de que mi mejor amigo quisiera a la misma mujer que yo. Ninguno de los dos ama a Ginny pero el solo hecho de que quiera conocerla me revuelve el estómago, Ginny es la mujer que me salvo de morir arrollado, la única chica con la que he tenido un contacto real desde hace un tiempo. No quiero arruinarlo con ella, se que no quiere que volvamos a involucrarnos, pero creo que podría convencerla de lo contrario. Me quedo observando por un par de segundos a Blair, se me hace eterno y las palabras que ha dicho aun resuenan en mi cabeza. —Ginny es una mujer comprometida. —No me mientas —demanda Blair con un tono autoritario—. Ya he hablado con algunas personas, se que esta soltera y su mejor amigo es Leon. —¿Con quién has estado hablando? —Sabes que no tardo en averiguar los detalles que realmente me interesan sobre alguien. —No puedes meterte con ella, Blair. —¿La quieres para ti? —No, pero sácate esa idea de la cabeza. —Si no es tuya voy a hacer todo lo posible por estar con ella, tenia tiempo que no sentía una atracción tan fuerte por alguien, es una mujer jodidamente hermosa. —Haz lo que gustes.—me limito a contestar, prometí que no me involucraría con mis empleados, no he pasado ni tres días aquí y ya rompí la promesa que había hecho, no puedo decirle a Blair que he tenido una aventura con Ginny, conozco como se comporta y sé que terminaría diciéndoselo a mi madre por error o quizás por suma vanidad. Me niego a escuchar un sermón de mis padres, sé que ellos se preocupan por mí pero no siempre quiero oírlos sobre temas que deberían ser solo de mi incumbencia, sin embargo, no se trata solo de eso, tampoco quiero que Ginny este en la boca de todas las personas de la empresa, prefiero que las cosas se mantengan en silencio. —Subamos a tu oficina —indica mi mejor amigo, veo de reojo a Ginny y noto que su mirada esta sobre mí, siento el impulso de sonreírle, pero me detengo, no seré yo quien la busque, sé que de alguna manera tengo que mover los hilos para que vuelva a mí, pero por ahora me mantendré apartado. —No puedo creer que me hayas hecho bajar solo para decirme eso. —Queria que vieras con tus propios ojos quien era la mujer que despertó interés en mí, pensé que podía entusiasmarte la idea, pero ya veo que no. —Solo no quiero problemas con mis empleados —miento. —Te conozco, no intentes engañarme. —Blair, me estas tocando las pelotas si esa chica me gustara te lo hubiera dicho desde el comienzo. Mi voz suena ruda y temperamental, espero que lo entienda que no estoy de humor para juegos infantiles y trucos hostiles. Lo conozco, se que quiere sacarme información sobre ella o que confiese que también ha despertado algo dentro de mí, sin embargo, lo que siento por ella no es solo deseo s****l, va más allá de eso, siento intriga, curiosidad por saber que es lo que la ha hecho terminar aquí. Ginny podría engañar a cualquier persona con su intento de mujer perfecta, independiente y acento practicado, pero no a mí. He conocido a miles de mujeres que fingen sonrisas he intentan conquistar a cualquier persona con su personalidad carismática, Ginny no es la excepción y aunque algo en ella me diga que la conozca a profundidad no quiero engancharme de una tía solo porque es buena en el sexo. Blair chasquea la lengua en un tono molesto, se ha irritado de la misma forma que yo, pero no me importa, debió mantener la boca cerrada, estamos mejor sin discutir y sin hablar de como quiere follar con las mujeres que trabajan para mí. —Los últimos días me he sentido tentado a buscar pareja, mi madre empieza a creer que soy gay. —No luces como gay, quizás solo es su manera de presionarte para que consigas pareja. Blair sonríe de lado. —No quiero estar atado a una mujer. —Siempre dices lo mismo. —Prefiero ser un cabron sincero a mentirle a las chicas y hacerles creer que me he enamorado de ellas. Su mirada se dirige a mí, chasqueo la lengua, pero no respondo. Se que lo ha dicho por mí, en el pasado solía hacer eso, cuando quería follar con una chica que vivía creyendo en los cuentos de amor, hacia hasta lo imposible para hacer que se enamoraran de mí, iba por ellas a sus casas, bailábamos juntos, cantábamos, incluso les dedicaba canciones. Nunca fui tan malo como para hacer lo mismo con todas, pero jugaba con ellas. Blair fue testigo de cada chica que me cogí siguiendo el mismo patrón, nunca se enojó conmigo por hacerlo, nunca me dijo que estaba mal, solo se reía, mantenía silencio y bebía conmigo mientras contábamos nuestras experiencias sexuales que habíamos tenido durante la semana. Siempre pensé que ilusionar a las chicas les servía para no confiar en los hombres, era un caso perdido, mis padres se dieron cuenta, habían notado la persona en la que me estaba convirtiendo. La reacción de mi madre al saber que me drogaba todos los fines de semana y vivía una vida completamente en descontrol, me asusto. Recuerdo sus ojos llenos de lagrimas y su ceño fruncido, recuerdo lo mucho que le dolió, lo asustada que estaba por las cosas que me estaban pasando, ella me dio dos opciones. Podía irme por un tiempo y fingir que era por viajes de negocios o podía encerrarme en un centro de rehabilitación y que mi carrera se hundiera por completo. Accedí a la primera opción, era lo mejor, sin embargo, no esperaba tener que pasar todo mi viaje con guardaespaldas de mis padres y con papa cerca de mi para asegurarse de que no cometiera una tontería. —Parece que has venido con ganas de discutir. —No, solo con ganas de decirte las verdades que nunca dije. Cuando estamos en la oficina, cierro la puerta detrás de el y me siento soltando un pequeño suspiro. —¿Qué haces por las instalaciones? —Rodrigo me dijo que habías regresado, quise venir a verte y a hacer negocios contigo. —Blair, a veces me pregunto si de verdad eres mi mejor amigo o solo otra rata intentando adueñarse de mi fortuna. —Soy tu amigo, pero sabes que siempre he estado interesado en ser socio de la empresa, aun no entiendo porque siempre te rehúsas a ello. —Los inversionistas se arriesgan a invertir conmigo porque me conocen y les doy la seguridad de que su inversión solo nos ayudara a producir mas dinero del que tenemos, no dejare que seas socio de la empresa porque no es lo que busco en estos momentos. —Algún día te convenceré de que es una buena idea. Niego con la cabeza. —Dudo mucho de que eso ocurra, Sr. Blair —menciono para bromear con él. —Mi padre estuvo hablando conmigo sobre nuevos emprendimientos que quería montar, sabe que tu padre conoce a varios agentes de bienes raíces y necesita que le pase algunos contactos. —¿Qué tiene en mente? —Algunos hoteles y sitios recreativos. Asiento imaginándome un imperio, el padre de Blair siempre ha sido la clase de empresario que no pierde el tiempo e invierte en lo primero que viene a su cabeza, muchas veces no se detiene a investigar ni a pensar en si es lo mas rentable para su fortuna, pero por alguna extraña razón las cosas siempre resultan ir bien para él. —Hablare con mi padre para obtener los números de los agentes, es posible que me responda en la noche aun no tiene ni idea de que falte el primer día al trabajo. —Los empleados murmuraron sobre eso, esperaba que me lo dijeras tú mismo. —Sali a beber con Rodrigo, se que lo sabes desde el momento en el que lo mencionaste, me separe de el en la noche y vine a la empresa pero era demasiado tarde y después tuve algunos inconvenientes. —Rodrigo me informo que te fuiste bastante ebrio de la fiesta, te llame un par de veces pero no cogiste el teléfono. —Tuve problemas que solucionar, ya te lo he dicho. —¿Ebrio? —¿Crees que no he trabajado antes en ese estado? —Lombardi puedes relajarte, no te estoy recriminando nada solo me ha parecido extraño. —Estoy calmado —digo con desinterés, extrañaba ver y hablar con Blair, pero siento que no es la persona que había conocido años atrás y eso me causa conflictos mentales ¿A quien tengo realmente frente a mí? Sus ojos se ponen sobre mi rostro desinteresado y me pregunta. —¿Me prometes que no tiene nada que ver con Ginny Becker? Redes sociales. Instagram - iamzehy.
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