Jordano
— Buenas noches. — Me sorprendí por la firmeza de mis palabras y me felicite mentalmente por ello, estaba tan embobado con la chica que mi compostura se vio levemente afectada, hermosa y elegante, pequeña, no creo que mas de un metro sesenta, se mira tan dulce y tierna, es justo como una manzana prohibida, toda ella me invita al madito pecado. respiro profundo e intento parecer lo mas calmado podible, esto es justo lo que toda mi vida había rechazado.
— Tan guapo y serio como siempre. ¿Cómo estás? — Me saluda Verónica, la madre de Leonardo, tan amable y educada como de costumbre.
— Super, feliz de verlos, ¿Donde... — Mis palabras se detuvieron cuando el imbécil ese me llega de lado pasándome un trago.
— ¿Me extrañaste amigo? — Le doy una mala mirada y él solo sonríe.
— Idiota. — Las presentaciones no se hicieron esperar, fue Verónica la madre de Leo quien las hizo, hay conocí al nombre de mi rubia. Mierda!! Me dedico una sonrisa y me tendió la mano, luego me dijo su nombre. 《Alejandra Conti》
La sensación que senti al hacer contacto con su piel fue increíble, se me erizaron todos los cabellos de mi nuca y una electricidad recorrió toda mi espina dorsal, miedo fue lo que experimente después y alejé mi mano tan rápido como pude del ella, me sonrió y juro que fue la sonrisa más hermosa y sincera que alguna vez vi, mi rostro se mostró inexpresivo. Me negaba a sucumbir, a caer, a entregarme a las emociones que estaba experimentado en ese momento y por culpa de esa rubia inocente, pura y hermosa.
— Mamá, señores, me disculpo, sigan disfrutando de la fiesta. Leo, acompáñame. — Prácticamente huí de la escena, salí en compañía de Leo al jardín trasero donde habían muchos más invitados, mi madre no se media con estas fiestas.
— Isabella, otra vez muchas felicidades por tu cumpleaños. — Mi amigo termina de hablar con mi madre y camina a mi lado luego de eso.
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En el jardín...
— Estas un poco raro, ¿Todo bien? — Mis emociones están muy, muy ocultas estoy seguro.
— Perfectamente. — Le digo tratando de convencerme yo mismo de eso.
— No parece, estas más serio y rígido de lo normal. Te conozco, habla. — Maldición!! Junto con mis amigos somos una especie de libro abierto, entre todos nos conocemos muy bien. Ni loco le contaría ni a él, ni a nadie, era su hermana, su tierna hermana, además, la acababa de conocer, ¿Que le diria? Esto tenia que ir conmigo a la tumba, sin mencionar que ella es tan niña como mi hermana, sería una locura, debía mantenerme alejado. Estar cerca era una tentación, la chica es realmente bella y no puedo negar que me sentí sofocado y muy atraído por ella, a besar esos labios tan virginales.
— Deja de sacar conjeturas sobre mi, me irrita. — Le dije en serio irritado.
— A ti todo te irrita. Más seria una novedad. — Tenía razón pero, mejor que pensara eso.
— Basta! Más bien háblame de lo que nos compete. El último encargo que te mande, ¿te gusto? — Lo mejor ahora era hablar de negocios, distraerme es lo que necesito. Cuando hablamos de negocios el cambia su postura rotundamente, su cuerpo se tensa y su rostro se endurece.
— Me encantó, creo que deberíamos invertir en la fabricación de armas. ¿Que opinas? — Respiro más tranquilo y me concentró en el tema, llegamos a una mesa de bebidas y cada uno pide un trago.
— Opino que nos enfoquemos en lo nuestro, hermano, las únicas armas que quiero fabricar son las de uso personal. Si te soy sincero me inclino un poco más por la seguridad, pero estoy tan ocupado con la contabilidad, la administración y la estrategia de cada una de las misiones que en serio me queda poco tiempo. — Nos alejamos de la mesa mientras hablamos.
— Si te entiendo, a duras penas sales de tu oficina. — Si salgo algo malo pasaría, es lo que creo. Tomo lo que sobra del líquido ámbar en el vaso de un solo sorbo.
— Vallamos por más bebidas. — Mientras caminaba al bar improvisado que estaba en el jardín logré ver a mi derecha a Maikel, mi mano derecha y segundo al mando, le hice un asentimiento con la cabeza y seguí, ese chico era el encargado de mi seguridad y mi sombra. Al llegar a la mesa, giré mi cuello, buscando a su hermano, Chris, lo divisé a unos pocos metros, este último era uno de mis guardias de seguridad, a estos chicos los saqué de la mierda, el primero estaba robando un almacén, lo vi siendo perseguido por el dueño quien a balazos corrió tras él sin éxito alguno, resulta que el chico es muy ágil y escurridizo. Pero no tanto para que yo lo encontrará, cerca de un basurero estaba quejándose adolorido mientras se desangraba, salí del auto y hable con el unos minutos antes de que se desmayara por la pérdida de sangre, mande a mis hombres a llevarlo al hospital y cubrí todos sus gastos, después de eso, el no se ha separado de mi. El segundo, lo saque de un internado, lo visite durante dos años seguidos, cuando cumplió su mayoría de edad le ofrecí un trabajo, el más arriesgado de todos y lo acepto sin dudar. Actualmente los dos son mis más fieles servidores. No son hermanos de sangre pero, al mayor instruir al menor crearon un lazo irrompible a través de los años.
— El próximo fin nos reuniremos, sin excusas. — Bebiendo su trago.
— Hay estaré. — Cuatro tragos más, hablando de trivialidades con Leo, hicieron el anuncio para ir a cantar el cumpleaños de mi madre y fuimos todos a la sala, todo fluía normal hasta que pille a un par de ojos verdes calandome los huesos con la mirada, me dio un guiño de ojo, ¡Oh! Eso sí que no me lo esperaba, me dejó pasmado, otra vez me sonrió, como si supiera el efecto que eso causó en mi y me quito la mirada. Calor, sentía mi cuerpo en llamas, la chica, se acercó a felicitar a mi madre y me dedicaba miradas de vez en cuando, sutiles y tiernas miradas, que yo interpretaba como que quería desnudarme.
En su coqueteo un chico se le acerco, le dijo algo al oido y se fueron a la pista de baile, le puso sus asquerosas manos en la cintura y ella se dejó. Mis puños se apretaron a los lados y mi rostro de endureció, no me quedaria hay viendo esa escena, sali otra vez, al primer mesero que paso le quite un trago y me pregunte a mi mismo ¿Que diablos fue eso? Es una estupida niña. Una muy bien dotada, una muy hermosa.
Decidi volver a mi habitación, no era muy amante a las fiestas, asi que creo que mi madre debia estar agradecida de que haya durado mucho, al entrar la busque con la mirada pero no la encontre, subi las escaleras y volvi a girarme para buscarla, no queria irme con la imagen de ella con ese sujeto, era desagradable, segui buscando por todo el salon cuando por fin la veo al lado de mi hermana, riéndose con un coctel en la mano. Solte el aire que no sabia que mis pulmones guardaban y segui el camino a mi habitación, senti un alivio al verla con mi sangre y no con un extrano del sexo opuesto. Me despojó de toda mi ropa y solo en boxer entro a la cama.
La imagen de ella sonriendo para mi, es lo último en lo que pienso antes de que mis ojos se sierren, su linda boca, su piel, su cabello, su tacto, ese tacto que me eriza, esos labios hermosos esponjosos, siento mi cuerpo calentarse, segado por el deseo, por las ganas de probar de su boca, me le acerco decidido, no me importa nada, todo a mi alrededor se congela y solo somos ella y yo.
Cuando la distancia es muy corta le planto un beso, uno lleno de deseo, uno hambriento, ella lo recibe y es torpe en seguirme el paso, pero lejos de apartarse me demuestra que quiere más, en busca de aire abre su boca y aprovecho para invadir con mi lengua y recorrer todo el interior de su boca, mi erección crece tanto que duele_ Ahh se le escapa un gemido que callo con mi boca.
Siento que quedo sin aire, siento que me ahogo, siento que me asfixian y me despierto de golpe respirando agitado y con una erección debajo de las cobijas haciendo de esta una vil carpa.
Maldición!!_ pienso y me dejó caer bruscamente en la cama...
《 Alejandra 》 Ese nombre es mi último pensamiento antes de que morfeo me abrace y yo caiga otra vez rendido.