Capítulo 3: Enamorado y Roto.

2074 Words
Cuando algo es quebrado, roto o destruido, ni siquiera con la mayor dedicación volverá a ser lo mismo de antes, guardará grietas o cicatrices que cada día recordarán que una vez, fuiste hecho pedazos, y también quién fue el culpable, y entonces los recuerdos vendrán, y sentirás que vuelves a sentir como te destrozan pieza a pieza, o lograrás sonreír porque ya no duele, pero mientras, lloras de angustia, de dolor y sufrimiento, mientras intentaba inútilmente resarcir el dolor que otro provocó, y a ti, te ha tocado sufrir. ___________ ENAMORADO Y ROTO: Cuando Alex y Vincent se conocieron apenas podían recordar ser lo suficiente grandes para ver un perrito saltarle encima y no llorar, eran dos niños bonitos e inocentes sin maldad suficiente para corromperlos, incluso podría decirse que ninguna. Alex era el risueño, bonito y amante de los animales, pequeño, gordito y adorable, Vincent era el que imponía de ambos, alto, delgado y con mirada felina, aunque para Alex parecía una pequeña visita adorable, Vincent protegía a Alex, pues para él, todos sin excepción y exclusión óptima de su persona, querían hacerle daño, y Al, era demasiado bonito y suyo para dejar que eso pasara, lo que a todos simplemente le causaba gracia, ver como el menor sólo refunfuñaba y quería golpear a cuanto ser se le acercara a Alex, niña o niño, no importaba, Alex es mío, era todo lo que decía, y Alex cree que él puede que se lo haya creído con el paso del tiempo, porque para alguien tan social como era el rubio, llegó un momento en que como si el pelinegro fuera su dueño y señor, Alex necesitaba que aprobara todo a su alrededor. «¿Yo le di ese poder?», fue lo único que pasó por su mente, cinco palabras con tal carga emocional que amenazaba con destruirlo. Cuando Alex despertó pasaron dos cosas, primero que todo sintió miedo, y en segundo lugar le inundó una vergüenza abundante y horrible al ver que inconscientemente y llevado por su dolor casi muere, y bueno, Alex nunca quiso morir, no literalmente, sí, quizás, llorar, gritar y maldecir a medio mundo, ¿pero morir?, eso no. Alex había escuchado atentamente al doctor antes de echarse a llorar, calmarse y volver a llorar, oh por dios si sólo sus padres se enteran, Alex iba tener un jodido montón de problemas, el rubio no pudo evitar estremecerse cuando la idea cruzó su mente, porque su madre era una mujer paciente, y bondadosa que cuando se enojaba entra en animal mood y eso no era divertido en lo absoluto, y fue cuando él vino a su cabeza, Vincent, entonces comenzó la verdadera histeria, porque el pelinegro estaría muy, muy cabreado y asustado cuando se enterara, y ni qué decir de Elliott, el pobre chico sufría de ansiedad y otras cosas, Alex no quería ser la causa de un posible colapso, ni de que fuera internado por sus problemas gastrointestinales causados por el estrés, entonces Alex volvió a llorar. Ni siquiera se acordaba de que Vincent se iba a casar, ni el destrozo que era su corazón ahora mismo o el revoltijo en su estómago cuando se enteró, no, Alex ahora era una masa nerviosa e histérica por todo lo que su pérdida de razón e ingesta alcohólica pudo haber provocado y cuando culpa le caía encima, ahogaba y reprimía cualquier otro sentimiento, y es que Alex, simplemente se preocupaba tanto por otros, que se olvidaba de sí mismo, hasta entrar en obvio cansancio mental y preferir sólo dormir. Alex estaba consciente, y demasiado cansado, por tanto mientras intentaba dormir no le tomó suficiente importancia a quien había abierto la puerta de la habitación pensando que eran enfermeras o doctores y sus típicos chequeos, al menos hasta que escuchó la inconfundible voz de Vincent a lo lejos. Alex no abrió los ojos, sólo quizás entrecerró estos, pequeñas rendijas que le dejaron ver la masculina figura a lo lejos, pero Alex tan mal, cobarde y angustioso como se sentía por su estupidez, respiró hondo y cerró los ojos fuerte cuando el pelinegro se acercó, Alex realmente se alegró sólo un poco cuando Vincent parecía lo suficiente angustiado, que lindo, pensó, al menos, las primeras tres palabras porque después de estas, Alex sólo sintió la agitación que provoca el dolor y la decepción calar hondo en sí y devorarle por completo. «Él, lo sabía», la frase golpeó una vez más en su ment su mente, lo sabía, y entonces Alex abrió lentamente los ojos, aún escuchándolo hablar y sólo un poco más horrorizado, porque j***r, que tu mejor amigo, de quien has estado enamorado por ocho malditos años confiese mientras estás en una sala de hospital después de casi morir que siempre supo de tú estúpido enamoramiento y que aún así sólo, sabiendo todo eso siguió dejarte acercarte, amarlo y esperarle como un idiota, era hilarante, y jodidamente vergonzoso. Así que cuando ambos orbes se encontraron, unos aprendidos y otros avergonzados y, ¿por qué no?, dolidos, Alex supo que esto iría muy mal, porque la vergüenza poco a poco era reemplazada, y el dolor salía lentamente con fuerza, extendiéndose por cada rincón, provocando temblores y lágrimas que podrían sólo mandarlo a un coma, Alex tuvo que respirar hondo para nos sufrir un colapso. «Él, lo sabía». —Alex—el aliento, los ojos abiertos de la impresión, las manos temblorosas, la necesidad de marcar lejanía, todo eso le confirmó al rubio que quizás no debía haber oído tales palabras. Alex recuerda cuando era pequeño, gordito, chiquito y lo suficiente adorable para llamar la atención de todos, Alex para entonces odiaba que le tomaran de los cachetes, que su mamá le abrazara demasiado seguido y que le dijera que era su bebé, Alex tenía ocho por dios, para él, era todo un niño grande, y Alex ahora mismo quisiera volver ahí y decirle a su madre que lo abrace mucho y le diga que todo estará bien. Alex podía ver el terror en los ojos de Vincent, la angustia que le provocaba el hecho de que al parecer escuchó secretos que nunca deberían haber sido revelados. Vincent siempre supo que Alex lo amaba, y Alex como si todo fuera demasiado se echó a llorar en silencio, en completo shock y mirando a la nada, sobrepasado. Alex recuerda entonces, todo viene a sí en cámara lenta, como una muy mala película con pésimos actores y presupuesto, donde él hacia el papel del idiota demasiado inocente. —Alex—susurró Vincent, el rubio volteó a mirarlo con rostro lleno de lágrimas, estas caían, mientras él se mantenía estoico como si sólo no pudiera sentir nada—Cariño... —Cállate—dijo bajo, voz dolida y horrible a los oídos del pelinegro, Cassell abrió los ojos como si le hubieran golpeado a traición —Cierra. La. Maldita. Boca. ¡AHORA!. Alex realmente ni siquiera sabía que salía de su boca, su mente parecía nublada por recuerdos buenos y malos, y algunos que ni siquiera deberían estar ahí, como un Vincent riéndose y burlándose a sus espaldas, diciendo lo patético que era, dejándole sin respiración, llamando a la furia dentro de sí, lista para explotar y acabar con todo. —Alex calmate. —¿Fue divertido?—preguntó con ojos rojos muy abiertos y temblando, Alex estaba rabiando, están gritando en su interior, fuerte, rugiendo y pidiendo ayuda—Si quiera alguna vez tomaste mis sentimientos en cuenta—Vincent tragó parecía sólo un poco asustado, Alex nunca lo ha la visto así, al gran e imponente chico. —Nunca quise lastimarte. —Oh—río limpiándose las lágrimas —Gracias, enserio muchas gracias—le miró dolido—Nunca quisiste lastimarme, ¿Jugar conmigo no fue suficiente?. —Alex no tergiversen las cosas, esto no es mi culpa, tu... —No te atrevas—lo interrumpió imaginando y acertando por dónde iba, la culpa es de quien se enamora no de quien no corresponde, le había dicho una vez el pelinegro cuando por alguna razón entre tragos habían hablado de los amores no correspondidos y el sufrimiento que causan—No lo hagas maldito hijo de perra—mordio, y Vincent supo que estaba muy enojado, él nunca maldecía—No tengas el descaro de culparme—negó y pasó las manos por el rostro exasperado, ni siquiera el dolor en su mano al lastimarse la venipuntura era relevante, sonrió, triste, tan triste que a Vincent le partió el corazón—Ahora lo entiendo. Cada vez que intentaba alejarme siempre tu...—tragó como si le costara hablar, respirar, ahora mismo se le hacía difícil todo—Tú siempre sólo te volvías tan dulce y atento y yo volvía a creer, la esperanza brotaba en mí, y tú lo sabías, Vincent, tú jugaste conmigo, me...¿me manipulaste?. —No puedes simplemente culparme—se defendió, mirándolo a los ojos casi como un animal acorralado—Yo siempre dejé en claro que no me gustan los hombres. —Y aún así amaste el hecho de que estuviera enamorado de ti—dejó caer como si no pudiera decir algo más al respecto, Vincent calló, no podría rebatir ese hecho, Vincent sabía que Alex no estaba en sí, se sentía dolido, así que sólo escuchó todo que dijo apretando los puños—¿Te la ponía dura eso?, ¿tener a un tipo gay babeando por tu heterosexual trasero?. Sabiendo que nunca le darías nada, mostrándote como la última rebanada del pastel ante mí antes de ser devorado por otro. ¡NO ME JODAS!. —Alex alguien va a venir, ¡deja de gritar!—Alex casi ríe, Vincent se veía nervioso y triste, así que sólo dejó que su historia saliera. —¡Que vengan, que lo hagan j***r!. Les voy a contar la historia del idiota raro de Alex que estuvo ocho años como un ifiota esperando a que el gran Vincent Cassell lo volteara a ver—rió y dejó caer una lágrima—Simplemente hilarante. —Estás mal, tú no eres así. —¿No?—rió—Tú no sabes una mierda de mi Vincent Cassell, ¿sabes cuántas veces llore de noche en mi habitación?—preguntó—Vincent, yo realmente llegué a odiar mi sexualidad por ti, mi cuerpo, creí que ser un hombre era castigo. —Estás exagerando. Tú no... —¿Alguna vez, si quiera has estado enamorado?—preguntó e interrumpió antes de que el pelinegro siquiera abriera la boca—Claro que no, ese es el problema, el que ama pierde, porque siempre estará dispuesto a todo, y yo lo estaba por ti, tan jodido contigo que hubiera hecho todo por tenerte—confesó—¿y tú vienes, juegas, me utilizas y desechas como nada, me vez caer en un abismo, todo por amarte, culpándome de todo?. —Nunca te pedí amarme—respondió ronco, bajo y cansado de recibir tanta mierda, Vincent posiblemente se arrepentiría pero no dra bueno controlando su temperamento—No más que como un hermano, tú lo decidiste Alex, no es mi culpa, tú y puta obsesión por mi deben acabar. Silencio, pesado y horrible, Alex abrió los ojos ante tales palabras y no supo si creer lo escuchado o pedir que lo repitiera ante su inseguridad —¿Obsesión?. El rubio apretó las manos en puño y respiró hondo. Vincent no habló y entonces Alex vio a un nuevo Vincent, uno que veía su amor por él, su querer, como una enfermedad, algo raro y antinatural y Alex realmente explotó. —No te creas tan importante Vincent—le dijo con ojos duros y mirada oscura, Vincent retrocedió —Sólo te amé demasiado, tanto que dejé de amarme a mí mismo, porque de todas las personas nunca, jamás pensé que algún día podría odiarte. —Al... —De hecho no lo hago—interrumpió —no siento nada, ahora sólo parece existir un horrible y asqueroso vacío en mi pecho. —Alex, ¿qué está pasando?—la puerta abierta y la voz de Lucian junto a Elliott le dieron el escape que necesitaba. —Sácalo de aquí—pidió sin despegar la mirada del pelinegro—tú y yo...—negó—...terminé con todo esto. Adiós. Alex ama a Vincent, lo ha hecho tan mal, tan jodidamente mal, que ahora solo necesitaba respirar hondo y dejar de pensar.
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