Cuando Alex dijo que sería mi sombra no pensé que lo sería de manera literal, no hay minuto del día en que me deje sola. Me acompañó las siguientes noches en el hospital, y también armó una cama en mi habitación cuando pude regresar a casa, para no dejarme por mi cuenta en caso necesitara cualquier cosa.
Se sintió bien, que alguien de tu familia te aprecie y se preocupe por ti, sin embargo, deseaba tener unos momentos a solas para poder ver a Ethan, han sido largas estas seis semanas sin poder verlo, los mensajes y llamadas no son suficientes para mí. Según los doctores soy una paciente complicada porque nunca obedezco en los tratamientos, y los abandono antes de tiempo la mayoría de veces. Pero esta vez es distinto.
E: ¿Desapareció tu sombra, babygirl?
N: Directo a Ibiza, ¿podemos vernos?
E: Nada me gustaría más… ¿medianoche?
¿Por qué sólo podemos vernos en la noche? Ethan es especial, me encanta la atmósfera mágica que existe entre ambos, sin embargo, es imposible no darme cuenta de que hay una vibra extraña en él… Esconde secretos, al igual que todos, pero, algo dentro de mí me grita que la oscuridad que hay dentro de Ethan es tan fuerte que tiene el potencial para terminar de destruirme.
Y soy tan masoquista que, sabiéndolo sigo a su lado. Y sería un verdadero placer si es que Ethan me quebrara en mil pedazos.
Toda la vida he sido una cobarde, dejo la vida pasar y me quejo de estar estancada, pero no hago nada para cambiar las cosas. Me dejo vencer antes de siquiera luchar. Creo que no siempre debe ser así.
Ethan me gusta como nunca nadie me ha gustado antes, no dejaré que lo que tenemos se arruine por mis miedos irracionales, no puedo cuestionar sus secretos cuando yo también tengo los míos, somos un equipo, quizá no solucionemos nuestros problemas, pero siempre podemos contar el uno con el otro.
He decidido darle una sorpresa, me visto procurando ser cuidadosa y salgo en dirección a su casa. Bajo unas calles antes para pasar por el restaurante de comida italiana que tanto nos gusta y añado una botella de vino. Podemos tener una velada romántica si lo intentamos. No me daré por vencida sin darme la oportunidad primero.
La reja del apartamento está abierta, extraño y peligroso, podría entrar un ladrón o un psicópata quizá. Subo las escaleras con tanta emoción, deseo ver a Ethan más que lo que mi cuerpo anhela respirar. Toco el timbre y mi corazón late a mil por hora esperando a que responda. Abre la puerta mostrando desconcierto en su rostro, y no es para menos, no esperaba mi visita. Mi boca curva una sonrisa apenas lo veo y ni siquiera lo dejo hablar, interrumpo lo que sea que haya estado por decir besándolo.
Lo he necesitado muchísimo en este tiempo, mientras nuestros labios permanecen unidos aprovecho para moverme junto a él y entrar a su apartamento. Pese a la emoción que siento por verlo, no puedo evitar percibirlo extraño, no me besa como suele hacerlo.
- Te extrañé mucho, sugar boo - le digo apretando sus mejillas - y pensé que podríamos hacer algo distinto esta vez. Siempre que seamos tú y yo todo estará bien ¿no?
- Noelle, habíamos quedado en vernos en la noche - responde un poco fastidiado. ¿Por qué le molesta mi presencia?
- No sabía que debía agendar una cita para verte, cariño - bromeo y me acerco para volver a besarlo, pero me aleja - ¿ocurre algo?
Aplausos y una risa masculina muy ruidosa invaden el apartamento, un chico de tez morena y ojos miel está sentado en el sofá de Ethan junto a Emma, quien lo golpea en el brazo intentando que se calle.
- Perdonen, no quería interrumpir su momento romántico - se burla - pero qué malos modales los míos, soy Derek - dice poniéndose de pie y estrechando su mano con la mía - ¿No vas a presentarme a tu novia, sugar boo?
- No es mi novia - responde rápidamente Ethan - se llama Noelle.
Sé que hemos hablado sobre el tema, pero la forma tan despectiva en que niega que seamos novios me duele. Su amigo puede estar burlándose, sin embargo, si en verdad le importara a Ethan dejaría de lado las bromas de este tal Derek, o reaccionaría de otra forma.
Eres una tonta, Noelle.
No significas nada para él.
Y era de esperarse, mírate, no eres la gran cosa, sólo una chica problemática a la cual nadie extrañaría si un día desapareciera.
- Es muy linda como para negarla, eso no es de galanes - lo regaña - incluso ha traído todo para que tengan una cena romántica, que lindo es el amor.
- Cállate Derek, nosotros mejor nos vamos para dejarlos solos - interviene Emma tomando del brazo al chico.
- No Emma, la que está sobrando aquí soy yo, disculpen por interrumpir - digo soltando todo lo que traía en mis manos y saliendo lo más rápido que puedo del apartamento.
No pude verme más estúpida, quisiera que me parta un rayo ahora mismo, creo que el feminismo acaba de retroceder quince años después de la vergüenza que acabo de protagonizar.
Me siento el ser más patético del mundo, ni siquiera puedo aguantar todo lo que tengo dentro hasta llegar a casa, mientras camino algunas lágrimas rebeldes caen de mis ojos y las limpio con brusquedad.
Escucho que dicen mi nombre detrás mío, una pizca de esperanza esperaba ver a Ethan, pero en cambio mi mejor amiga me abraza, y le correspondo de inmediato.
Había olvidado lo bien que se siente recibir apoyo de alguien que quieres cuando piensas que todo va mal.
- Sweetie, no le hagas caso, Ethan es un idiota y...
- No lo vayas a justificar, Emma, además ni siquiera puedo culparlo realmente, todo ha sido un error mío, es mejor que vaya a mi casa, te llamo después – digo dispuesta a no abandonar mi habitación nunca más en la vida.
- ¿Dejar que te vayas así de mal? Sabes que no permitiré eso, ven, vamos a mi apartamento y hablemos – propone mientras soba mi espalda consolándome.
- No me quiero cruzar con él – respondo segura negando con la cabeza, nada podría ser más vergonzoso que volverlo a ver después del espectáculo de hace unos momentos.
- Iremos a mi casa, no lo verás ni un segundo, lo prometo – insiste y acepto, en parte tiene razón, irme así de alterada puede ser peligroso.
Regreso junto a ella al lugar en el que perdí la poca dignidad que podía quedarme, subimos las escaleras lentamente y esperamos no hacer mucho ruido para no llamar la atención, pero nuestro plan se va a la mierda en el momento que Emma busca sus llaves entre sus bolsillos.
- ¿Puedes venir un momento? - me pide la última persona a la que deseo ver en este momento.
- Déjame en paz, Ethan - respondo dándole la espalda.
- Explícame lo que te pasa, Noelle, tú no eres así – demanda con confusión en su voz, una parte de mí sabe que es culpa mía, pero no puedo evitar enojarme con él también.
- Ese es el problema, Ethan, no tienes idea de cómo soy, ni yo de ti, porque no nos conocemos en realidad – le digo volteando a verlo y sin darme cuenta rasco mi muñeca derecha, desviando el verdadero motivo de mi creciente ansiedad.
- Ya hemos hablado sobre eso – indica como si fuese la respuesta más obvia del mundo que es capaz de resolver todas las dudas y problemas que existen.
- No, lo único que ha pasado es que tú has hablado y yo acepté como tonta lo que tú querías, pero ¿qué pasa con lo que yo quiero, Ethan? – me atrevo a decirle y paso saliva con la esperanza que alivie un poco el dolor del nudo en la garganta que siento.
- Creí que estabas de acuerdo – susurra.
- Lo estaba! Pero, joder, han pasado meses, y es imposible no querer saber más de ti, o siquiera poder tener una puta cita normal – contesto desesperada, ¿cómo es posible que después de tanto tiempo y cosas por las que hemos pasado él pueda mantenerse tan sereno?
- ¿Ves? ¿Qué demonios pasa contigo? Noelle, tú y yo no hacemos esto – responde en un tono similar al mío, incluso sus cejas se fruncen con molestia, para él estoy exagerando y armando un gran show por un hecho que es tonto.
- Me acaba de quedar claro, yo sólo soy la chica con la que te drogas y hablas lo primero que se te viene a la mente, simplemente soy tu plan para divertirte en las noches – agacho la mirada, por más que desee verme fuerte, no puedo evitar lo mucho que me duele darme cuenta de la verdad.
- ¿Que mierda te pasa, Noelle? Sabes que no es así – exclama y da dos pasos hacia mí, al acercarse en mi dirección yo me alejo, quiero mantener toda la distancia posible de él.
- ¿” No es así”? ¿En verdad no lo es? Me humillaste frente a tu amigo, Ethan, jamás en mi vida me había sentido tan patética como hoy, sólo quería compartir un momento contigo, poder hacer algo juntos. Sólo quería una cita Ethan – hablo despacio y claro, mis ojos lo miran suplicantes, él me entiende, ¿por qué ahora reacciona de forma contraria a la que deseo?
- Pero no lo entiendo, nos vemos en las noches y la pasamos bien. – rasca su nuca con frustración, bien, parece que ningún dará su brazo a torcer.
- Sólo ahí, pero se me ocurrió que quizá podíamos cenar algo delicioso con un buen vino y pasarla bien, quería una puta cita contigo, nada más. Pero descuida, el mensaje fue clarísimo – me resigno a no obtener compresión de su parte, lo único que espero es que escuche lo que quiero, bueno, lo que quería.
- Nosotros no somos como los demás, Noelle – concluye tras una larga pausa. Como si aquello fuera una justificación o impedimento para cometer mis deseos.
- Eso no quiere decir que no quiera experimentar algunas cosas, no me convierte en un ser totalmente distinto o me obliga a privarme de vivir ciertas experiencias que quizá para ti son tontas. Pero eso no es todo, Ethan, el verdadero problema aquí es que yo no te importo.
- Sabes que lo que dices no es verdad, es más ¿de dónde sacas esa tontería? – pregunta desatando toda la ira que quería controlar.
- Deja de ser tan cínico – grito explotando, dejando que mis palabras fluyan sin un filtro previo, sin pensar siquiera en lo que digo – Dilo sin rodeos: te avergüenzo, por eso sólo quieres verme en las noches, me tratas de la mierda frente a tus amigos, no quieres que sepamos datos el uno del otro. Todo tiene sentido, sólo soy un pasatiempo para ti, pero descuida, porque quizás sea un desastre, pero este desastre no necesita de un cariño a medias. Perdón Emma, pero me iré a casa.
- Noelle...
- Deja el tema, Ethan, y tranquilo que no volveré a molestarte nunca más – decido pedir un taxi en lugar de ir en tren, quiero llegar lo más pronto posible a casa y llorar a gusto.
Recibo mil de llamadas de Emma, no tiene la culpa de nada, es más, me da muchísima vergüenza que haya tenido que presenciar mi discusión con Ethan, pero ahora no deseo hablar con nadie. Lo único que quiero es llegar a mi habitación, poner música, comer mucho helado y llorar tranquila.
Afortunadamente no hay nadie a esta hora, imagino que deben de haber salido a una cena importante de la compañía, la verdad no me interesa, voy a la cocina por le pote de helado que me encargo de guardar cuidadosamente en la nevera para que nadie más lo coma. Subo a mi habitación mientras toda la discografía de Lana del Rey es transmitida a mis oídos.
Leí por ahí alguna vez que si tienes muchos problemas con tus relaciones interpersonales (familia, amigos, compañeros, vecinos) el problema no son ellos, el problema eres tú. Crecí con la idea de que todo era mi culpa, y hasta ahora me cuesta identificar cuando realmente fallé yo o quizás fue alguien más.
He soportado tantas cosas, he perdonado a tantas personas por miedo a perderlas, he cargado tanto peso sobre mis hombros hasta que no pude más, y caí. Y entonces, sin pedirlo ni buscarlo, él me encontró, el destino hizo posible que coincidiéramos en esta vida.
No me juzgó, ni intentó arreglarme, me vio en mis peores momentos y no se asustó ni me etiquetó como “loca”. Me vio caer, y no me obligó a ponerme en pie de inmediato, fue la única persona que entendió que no estaba lista para hacerlo, no me dejó como todos, sino que se echó a mi lado, tomó mi mano y miró las estrellas conmigo, esperando el momento en el que esté preparada para caminar juntos.
No suelo hacerme ilusiones tan rápido, sin embargo, Ethan es el chico con el que más tiempo he salido, y el que más me ha gustado. En verdad quería que funcione, pero lamentablemente ya no coincidimos, y no puedes darme lo que deseo.
Te voy a extrañar.
Me obligo a detenerme después de tener escalofríos. Por favor, ahora no. Tras tantos años luchando contra los ataques de pánico he aprendido a reconocer las primeras señales, un ligero temblor, un pequeño dolor de pecho, jugar con mis dedos, o los famosos escalofríos repentinos.
Tomo uno de los rivotril que Ethan me regaló y preparo todo para entrar a la tina de mi baño, necesito agua fría ahora mismo. Mientras se va llenando intento dejar mi mente en blanco, evitando que esos pensamientos me invadan. Fue un día difícil, debí suponer que tendría un ataque.
Me quito las botas y me sumerjo en la tina con mi ropa puesta, me concentro en mis respiraciones y espero que el agua fría haga efecto pronto. No puedo evitar escuchar su voz repitiendo una vez tras otra que no estoy sola, que está aquí conmigo, y que estaremos bien.
Mentiroso, sí estoy sola.
- Ellie, necesito que me prestes un... ¿Qué ocurre? ¿Estás bien? ¿Qué haces vestida dentro de la tina? - pregunta Allison, ella y su terrible manía de entrar a todos lados sin tocar la puerta antes.
- Sólo vete y déjame sola - mascullo.
- ¿Está ocurriendo? Sí, está ocurriendo - me mira con preocupación y se acerca, sentándose en el borde de la tina - intenta pensar en algo bonito.
- Mira, sé que lo haces con buena intención, pero en serio vete, no tienes que quedarte conmigo - insisto.
- Sé que no tengo que hacerlo, pero quiero hacerlo, quiero quedarme contigo, Ellie - contesta con una voz tan dulce, que hace que olvide lo mal que nos llevamos - no sé muy bien que hacer en momentos así, pero igual cuentas conmigo. Aquí estoy. Y no planeo irme.
- Lo estás haciendo bien - la animo, y en verdad no pensé que su presencia podría ayudarme a mejorar, cierro mis ojos y me concentro en respirar profundamente, siento que toma mi mano y me aferro con fuerza.
- Tranquila, aquí estoy - me arrulla.
Tras unos patéticos veinte minutos me ayuda a salir de la tina y a cambiarme de ropa, Allison peina mi cabello con delicadeza mientras tararea una canción que no logro reconocer.
- ¿Lo conozco? - pregunta tímidamente.
- ¿Mande? - respondo confundida.
- Entiendo que tengas ansiedad y otros problemas, pero sé reconocer un corazón roto, Noelle. Y estás extraña desde hace un buen tiempo – indica entrecerrando sus ojos, como si estuviera descifrando algún misterio.
- Necesitas una vida, Ally, en serio – digo rogando por olvidar todo lo relacionado al imbécil de Ethan.
- No se lo diré a los abuelos, lo prometo – acerca su dedo meñique, supongo que intentando que hagamos una pinky promise, Dios ¿cuántos años tenemos? ¿doce? Es una ridiculez.
- En verdad no es nada, no hay nadie. Fin del tema – corto dando por finalizada nuestra conversación sobre mi posible corazón roto y yo.
- Espera un minuto… Creo que entiendo lo que sucede… ¿No es un él sino una ella? - inquiere- ¿Es Emma? ¿Ustedes son...?
- Invades mi privacidad, Ally, aunque, ahora que lo mencionas, creo que le hace falta algo de color a esta familia ¿no lo crees? - pregunto refiriéndome a los colores de la bandera LGBT.
- No creo que deberías burlarte sobre eso – opina seria.
- No me estoy burlando, espera, ¿tú defendiendo a la comunidad? – pregunto sorprendida, estoy segura que si mi abuelo escuchara lo que Allison está diciendo la desheredaría, no, probablemente diría que le estoy metiendo ideas en la cabeza.
- Son personas, merecen respeto y comprensión, igual que todos, nadie elige de quién enamorarse – se encoge de hombros y se dirige hacia la puerta - ¿Bajarás a saludar a los abuelos?
- No tengo ánimos para pelear con el gran Nicholas Jennings por ser la decepción de la familia, ¿puedes inventar alguna excusa? – le pido.
- Por supuesto, intenta descansar, te hará bien – sonríe disponiéndose a salir de mi habitación.
- Ally - la llamo - gracias.
Algunas veces la persona que menos esperas es la que más te apoya cuando lo necesitas. Allison y yo tenemos nuestras diferencias, pero aprecio mucho que haya estado para mí.
La combinación del baño y el rivotril me tienen agotada, creo que es hora de intentar dormir.
E: Noelle, ¿podemos hablar?
Oh, alguien se acordó de mi existencia, vete a la mierda, Ethan.
E: Por favor.
E: Estoy afuera de tu casa, frente al árbol que da a tu ventana.
Mi cansancio y relajación abandonan mi cuerpo tras leer su último mensaje. ¿En verdad está aquí? ¿Para qué? Puede que quiera arreglar las cosas. Tal vez se dio cuenta y...
Noelle, él no va a cambiar, lo único que puede intentar es persuadirte para que hagas lo que él quiera, no le des el gusto.
E: Puedo ver luz en tu habitación, sé que me estás leyendo, por favor, baja.
Deseo con todas mis fuerzas bajar y luchar por arreglar nuestros asuntos, pero sé que debo mantenerme firme. Busco en mi mesa de noche los rivotril, tomo otros dos y apago la lámpara. Con suerte pronto harán efecto y podré dormir. Suelo dormir con la televisión y mi lámpara de lava encendidas, pero no quiero que Ethan siga molestándome, tal vez esta noche pueda descansar sin necesidad de comportarme como una niña.
N: Si no te vas en los próximos cinco minutos llamaré a la policía.
Nonna suele decir que hacer lo correcto no siempre se siente bien. Y vaya que tiene razón.