Carter vuelve en la noche, envuelto en una pasión incontrolable, nos besamos intensamente, sus manos recorren mi cintura. —Te extrañé, hermosa —me susurra, nuestros corazones se aceleran, nos tomamos de las manos y subimos al dormitorio donde David aguarda. La pasión está en el aire. Mis manos recorren el cuerpo de Carter, mientras mis labios responden al beso de David, nuestros cuerpos se unen. A la mañana siguiente, los tres nos quedamos sentados en la cama por unos minutos, en ese silencio cómodo que solo surge cuando sabes que estás con las personas adecuadas. Hay tantas preguntas sin respuestas, tantas incógnitas sobre el futuro, pero por ahora, eso no importa. Lo único que importa es este momento, donde los tres hemos decidido luchar por algo diferente, algo nuestro. —¿Desayuno?

