«Mi nombre es Jennifer Whitney y acabo de conocer a un chico lindo.» ―Jennifer Hacía una semana, tres horas y cinco minutos, Josh me había besado. A la vista de todos los estudiantes en la cafetería, de una manera tierna y torpe a la vez, y sin lucir siquiera avergonzado. Desde entonces, muchas cosas habían cambiado en mi vida. Una de esas tantas cosas incluían a Evan, un chico que decía frases motivadoras que no venían a cuento y, como si no fuera importante, también me daba regalos. La primera vez, un llavero con un pequeño esqueleto colgante. Y la segunda, algo no tan extraño, pero sí de gran valor: un delgado libro titulado Mi espejo roto. Evan Campbell me había dado dos de los regalos más raros y significativos que me habían hecho en toda la vida. Y por eso, sumado a su actitud q

