«Luego del temblor, vienen las réplicas.» ―Jennifer ―Quizá mañana pida algo. Claro, y mi nombre no era Jennifer, ¿verdad? Él estaba postergándolo adrede, haciéndome esperar porque… porque, sí, estaba segura de que disfrutaba verme exasperada. Si no, no entendía por qué se negaba a pedir algo. Es decir, si quisiera ayudarme o deshacerse de mí ya me hubiera pedido algo, cualquier cosa, con tal de alejarme. ¿O no? Estaba pensando en cuánto él aplazaría su pedido cuando, llegando al final del corredor, lo vi. Pero antes de que pudiera acercarme, su amiga pelirroja lo hizo. Esta le dio un ligero toque en el hombro desde atrás, llamando su atención, y luego le sonrió para empezar a caminar a su lado. Ella llevaba una mochila colgando en su hombro derecho y tenía su largo cabello trenzado h

