Dos semanas después. —¿Este autor ha entrado en el salón de la fama alguna vez?— Sin dejar de teclear en su computadora, me mira de soslayo y responde con una pregunta. —¿Quién?— —Marlon Bloom— —¿el que escribió "La Noche Que La Dejé Ir"?— asiento. —De hecho no, ¿Porque?. —¡Es bueno!— le doy un bocado a mi hamburguesa triple con doble queso. —Lo sé, también lo pensé.— —¿Enserio? —asiente —. El libro es bueno. Lastimosamente, las personas no le dan la oportunidad. Escucha esto. “Ya habían pasado dos semanas. Dos semanas en vela, bebiendo nada más que un café amargo y poco de licor, esperando la inocua noche dónde, de una vez por todas, su fantasma dejaría de acostarse al pie de mi cama y me vería, siempre con la misma mirada de amor con la que miraba cada atardecer, al fondo de los

