Después de más de 15 minutos de trayecto en un silencio muy incómodo, al menos para mí, llegamos a una casa en donde están Nate y Molly.
-¿Se puede saber qué coño te pasa? -Grita Nate para nada feliz. Este grito me toma totalmente desprevenida. Pero ruedo los ojos cuando reacciono.
-Déjame en paz Nate. Es mi vida y hago lo que quiero con ella. No tengo de ir dando explicaciones a nadie. Lo desafio alzando la voz. El solo niega con la cabeza y mirándome con esa mirada gélida lo que me demuestra que el adjetivo furioso le queda corto.
-La próxima vez dejaré que te partan la cara tener como las apañas.- Dados subiendo al coche de Jay y desapareciendo en cosa de segundos. Después de maldecir por lo bajo a Nate por dejarme con la palabra en la boca me giro para mirar a Molly quien me miraba entre confusa y sorprendida.
-¿Se puede saber que ha pasado entre vosotros? Por lo que a mi me consta vosotros erais inseparables-Molly frunce el ceño. Antes de poder contáctame llega un mensaje de Cath. Me avisaba de que se vacon Will y que ya me contará. Guarde el móvil de nuevo sin tomar mucha atención en el mensaje y vuelvo a mirar a Molly.
-Una larga historia Mol-Suspiro. Entramos en casa y vamos directamente a mi habitación. Es muy tarde ya Mol le da mucha flojera irse a su casa así que decidir autoinvitarse. Obviamente no tengo problema con ello.
-Y ... ¿vas a explicarme? -Me mira de reojo.
-Hace unos meses, Nate comenzó a salir todos los viernes por las noches y alegar a altas horas de la madrugada. Sinceramente no me extrañó mucho. Nate es un maldito mujeriego que le encanta la fiesta así que no le dí importancia. -Hago una pausa breve- Una noche, llegué pasado mi toque de queda. Sabía que mis padres dormían, pero no podían entrar por la puerta o despertarían. Así que utilicé unas escaleras para poder entrar por la ventana del cuarto de invitados, que milagrosamente mi madre había dejado abierta. Cuando por fin entré me aseguré de que mis padres no me habían descubierto y fui a mi habitación. Cuando ya estaba en mi cama apunto de dormirme oí ruidos.
Supuse que era Nate así que no le di importancia. Pero poco después empecé a oír voces al otro lado del pasillo. Sin hacer mucho ruido salí de mi habitación, y me dirigí hacia las voces. Era mi hermano junto a Jay. Nate estaba herido y Jay lo ayudaba a caminar. No dejé que me vieran, sabía que no me contarían que había pasado así que volví a mi cama e hice ver que no había visto nada.- Suspiro notando mi voz cada vez más débil.- Los viernes siguientes pasaba lo mismo. Nate llegaba a altas horas de la noche. No llegaba tan herido como ese día, pero seguía llegando con heridas que al día siguiente no se veían mucho, pero se veían.
Flashback
-Nate, ¿qué te ha pasado en la cara?-Le pregunto preocupada.
-Nada enana, una pequeña pelea. No digas a papa y mamá que me has visto así ¿vale?-Yo solo asiento aceptando con gusto su beso en la frente.
Fin Flashback
-Lo intenté por las buenas, en más de una ocasión, pero Nate siempre me lanzaba evasivas hasta que me cansé. Después de contarle todo esto a Cath, decidimos seguirlo para averiguar de una vez por todas que demonios pasaba con él.-Molly escucha atenta cada una de mis palabras.-Un viernes, cogimos el coche de el padre de Cath y seguimos a Nate, claramente sin que se diera cuenta. Después de media hora de camino, llegamos a un almacén abandonado de las afueras de la ciudad. Seguimos a Nate con la mirada desde el coche y vimos que ingresaba en el almacén por la puerta de entrada. Intentamos entrar también por la puerta pero había un gorila que nos dijo que era solo entrada para invitados así que no tuvimos otra opción que buscar otra entrada. Encontramos una por la puerta trasera que nos llevó hasta una sala pequeña.
Después de merodear por un largo rato encontramos finalmente una sala llena de gente. Justo cuando entramos en esa sala sonaba una campana. Lo que provocó los gritos eufóricos de la gente. Nos hicimos hueco entre la gente hasta llegar al frente de todos.-Me empiezan a resbalar las lagrimas- Nate se encontraba luchando contra un hombre que le doblaba tanto en altura como de musculatura.-Pauso- Nate es un maldito boxeador ilegal Molly.-Suspiro- Después de una larga pelea, Nate salió vencedor, pero salió herido de esa pelea. Cath y yo lo esperamos fuera. Discutimos, muy fuerte. Me dijo cosas que nunca esperé oír de el así que después de eso juré que no lo volvería hablar en la vida. -Sollozo y Molly me abraza fuerte.
-Yo solo, me preocupaba por el Molly, y el me insultó como si fuera una cualquiera. Desde eso no nos hablamos, salvo si es muy necesario.-Después de palabras tranquilizantes por parte de Molly, finalmente me dueemo entre sollozos.
***
Despierto por el sonido de la puerta principal siendo abierta. No abro los ojos, el sueño me puede, pero no puedo volver a dormirme. Después de dar mil vueltas por la cama intentando dormirme sin resultado, miro el reloj de mi mesita de noche para ver que solo som las 10:15 de la mañana. Un domingo desperdiciado. Resignada me levanto y bajo a por algo de desayunar directamente cuando oigo el rugido de mi estómago reclamando comida.
Molly se fue el sábado a medio día después de que su madre la llamara preocupada. Me pasé todo el día aburrida y haciendo el vago sola en casa. Nate no apareció en todo el día pero tampoco me importó mucho.
Preparo hot cakes y un poco de café. Hago de sobra así que le dejo a Nate encima de la encimera. Después de desayunar voy a mi habitación a buscar mis deberes para hacerlos en el comedor. Me pomgo música en el móvil con auriculares y empiezo a hacerlos. Es una manía que tengo desde hace tiempo.
Cuando acabo de hacer los deberes que en realidad son los deberes que habían mandado para hacer en verano, miro la hora. Las 11:30. No tengo nada qué hacer, así que me decantó por algo que nunca en mi vida habría hecho si mi madre me lo pidiera. Limpiar. Empiezo limpiando la parte de abajo. Es la que estaba menos sucia aunque más grande, pero no tardo más de 30 minutos en limpiar todo. Después me dirijo a la planta de arriba donde hay las habitaciones. Empiezo por mi habitación que sin duda es la que peor está. Tardo media hora en ordenarla y 20 minutos más en asearla y limpiarla. Las demás habitaciones estan limpias así que solo tengo que limpiar el pasillo que también esta bastante sucio. Cuando estoy a punto de bajar para dar por finalizada mi limpieza, me acuerdo de un lugar donde no he limpiado. La habitación de Nate. Pero pensándolo mejor, no tiene caso que la limpie. No se lo merece y de todas formas debe de estar durmiendo así que doy por finalizada la limpieza.
Una vez dejado todo en su sitio, vuelvo a mirar la hora. Apenas es la una del mediodía. Necesito matar el tiempo así que se me ocurre ir al patio a tomar el aire. Aun en pijama, cojo una sudadera que encuentro en el sofá, supongo que de Nate, y salgo al patio. Hace mal tiempo. Parece que lloverá pero salgo igual. Me encantan los días lluviosos. Me siento en una silla reclinable y me tumbo mirando el cielo. No se cuánto tiempo llevaba allí tumbada, sumergida en mis pensamiento. Pero termino durmiéndome allí.