David nos recogió en el aeropuerto de Cancún, hace un mes la sociedad aceptó su ingreso, por supuesto él pagó su aporte al capital. Se iba a dedicar a estar en las obras fuera del país. El primer hotel debíamos entregarlo en ocho meses. Íbamos bien de tiempo y desde que tomó la gerencia de obras hemos avanzado mucho más. Y eso que iba para dos meses de haberse vinculado. —¡Qué alegría ver caras amigas! —Nos dimos un fuerte abrazo —. Alejo. —David. —César, ¿cómo va la familia? —vinimos a un viaje de un día para otro. —Los niños creciendo y mi castañita de ojos grises, más preciosa que nunca. —Le respondió César. —Por mi parte, Angélica va creciendo, es la misma estampa de su madre en Belleza, con esos ojazos que tiene mi reina. El veintiséis cumple los tres meses y recuerda, eres uno

