Isabella —Acepto. Una palabra. Una bomba. Leonard se quedó en silencio, como si mi voz tardara en alcanzarlo. —¿Qué dijiste? —preguntó, apenas un susurro. —Acepto formalizar el matrimonio. Pero con condiciones claras, Leonard —dije, alzando la barbilla—. Quiero respeto. Igualdad. No más secretos ni juegos. Si una sola vez vuelvo a sentirme humillada o manipulada, me iré… y esta vez será para siempre. Él me miró como si acabara de entregarle el universo entero. —Te lo prometo. Y por primera vez, lo sentí sincero. Leonard No sabía que se podía sentir tanta felicidad y miedo al mismo tiempo. Tenía a Isabella… pero también una lista de condiciones que me obligaban a ser el hombre que ella merecía. Y esta vez no pienso fallarle. La llevé a una pequeña villa en la costa como celebra

