Sofía Sonreí con malicia mientras enviaba el último correo anónimo a la junta directiva. Los números no mentían… o al menos, no cuando los alteraba con la ayuda de un par de contactos estratégicos. En cuestión de horas, la alerta financiera llegaría a Leonard Blackwell. Y cuando viera que la responsable aparente era Isabella Torres, todo su bonito “cuento de hadas” se desmoronaría. Lo siento, Isa. Pero Leonard siempre ha sido mío… aunque aún no lo sepa. Leonard —¿Qué demonios es esto? —gruñí, mirando el informe financiero que tenía frente a mí. Los números estaban mal. Muy mal. Un desvío de fondos que podía poner en peligro un contrato millonario. Y según el sistema, la última en manejar esos archivos había sido Isabella. Mi primera reacción fue una mezcla de ira y decepción… pe

