Isabella Andrew había vuelto a mi vida con una intensidad que me resultaba incómoda. —Isa, quiero ser claro contigo —me dijo una tarde en un café—. Me gustas. Y no solo eso, quiero algo serio contigo. Lo miré, sorprendida. —Andrew… yo… —No tienes que responder ahora. Solo quiero que sepas que estoy dispuesto a esperar. Pero mientras hablaba, mi mente no podía evitar volar a un par de ojos grises que me observaban desde el otro lado de la oficina. Leonard. Su forma de mirarme últimamente era como si estuviera librando una guerra interna. Y yo… yo ya no podía negarlo: sentía algo muy fuerte por él. --- Leonard La paciencia no era mi fuerte. Pero la había ejercido con Isabella durante semanas. Hasta que vi a Andrew otra vez, sonriéndole como si pudiera ofrecerle lo que yo había e

