Isabella No anulé el acta matrimonial. Pude hacerlo. Tuve los documentos frente a mí, el abogado en espera… pero no pude dar el paso. No porque estuviera de acuerdo con lo que Leonard hizo. Lo odiaba por ello. Lo odiaba por haber jugado con mi confianza. Pero una voz en mi interior, la que no lograba silenciar, susurraba algo peligroso: No lo canceles… porque en el fondo, sabes que sí lo amas. Aún así, debía dejarle algo claro. --- Entré en su oficina sin tocar. Él levantó la vista, sorprendido por mi entrada brusca. —Necesitamos hablar. —Lo imaginé —respondió con calma, aunque sus ojos grises tenían ese brillo expectante que me irritaba. —No voy a anular el acta… todavía —dije, cruzándome de brazos—. Pero no porque esté de acuerdo. No porque lo hayas ganado. Sino porque quier

