Martín le enseñó los resultados y se sentó frente a la computadora buscando algo. Cuando lo encontró, imprimió los archivos y se los dio. —El estrés que estás sufriendo se llevó a ese bebé. Por favor, cuidate mucho y hacé esta dieta. Te di suplementos para levantar tus defensas y recuperarte; en un mes vas a estar bien y en dos incluso vas a poder concebir sin ningún problema —le explicó, señalando la hoja con la lapicera. —Gracias, Martín —susurró ella, agarrando un pañuelo de su escritorio para limpiarse las lágrimas. —Vamos, que te llevo —le dijo él, poniéndose de pie. Ella lo siguió en silencio y bajaron al subsuelo. Luana se recostó en el asiento del copiloto y se durmió de inmediato por el cansancio absoluto. Cuando llegaron, Alicia la esperaba muy preocupada en la puerta de la t

