Ella esperó junto a la puerta, con la mano sobre la perilla, aguardando a que él golpeara para entrar. Casi se duerme de pie, pero inmediatamente reaccionó al sujetarse de la pared para no perder el equilibrio. Marcos entró al departamento con total confianza, vistiendo un elegante traje en tono gris oscuro con un abrigo largo del mismo tono. Traía las manos en los bolsillos y esbozaba una irritante sonrisa de arrogancia en sus labios. —Andá a cambiarte de ropa —le dijo, mirándola de arriba a abajo. Luana se abrazó a sí misma y caminó trastabillando en medio de un bostezo hasta la habitación que estaba a la mitad del pasillo. Marcos la siguió sigilosamente y se metió en el cuarto antes de que ella pudiese reaccionar. —Andá a esperar afuera —le abrió la puerta y lo miró tajante, señalán

