Antonio se encargó de lidiar con los secuestradores que habían sobrevivido. Algunos fueron detenidos, la mayoría había muerto en la confrontación, y dos resultaron gravemente heridos, requiriendo traslado médico bajo custodia. —Les debo agradecer. Llevamos buscando a estos criminales desde hace diez años —le extendió la mano un agente federal de alto rango. —Logramos derrotarlos, pero estaban muy bien entrenados —Antonio cruzó los brazos a la altura del pecho luego de devolverle el saludo. —Se escaparon de una prisión de máxima seguridad en Berlín. Eran una banda neonazi que fue capturada y procesada por la justicia alemana, pero lograron fugarse vulnerando todos los sistemas de seguridad. —El agente bajó la voz—. De alguna forma, lograron ingresar al país de contrabando. Han asesinado

