Tres semanas más tarde... Luana había estado practicando muchísimo para la audición del día siguiente. Su cuerpo estaba en mejor forma, mucho más flexible y ágil; además, se había recuperado por completo del embarazo que había perdido. Las cosas con Marcos fluyeron mejor durante ese tiempo; estuvieron viéndose algunas veces a la semana y, debido a que los medios de comunicación todavía los seguían de cerca, se volvieron extremadamente precavidos con sus encuentros. —¿Vas a volver a salir con Gastón? —le preguntó Luana a Karina con genuina curiosidad, mientras elongaba en el suelo. —No. Quiso ir directo a un hotel, pero yo me negué y, bueno... no me invitó más a ningún lado —confesó Karina con desánimo—. Casi ni me habla cuando nos cruzamos ahora. Y Antonio está rarísimo también...

