Camila Había pasado menos de una hora desde que Erick me dejó, y sin embargo, todo el apartamento se sentía tan distinto. Como si hubiera perdido su forma, su oxígeno, su calor. Caminaba en círculos por la sala sin saber por qué. Me había hecho un té que ya estaba frío. Abrí la ventana y la cerré una y otra vez. Prendí la televisión y lo apagué, revisé mi celular mas de quince veces… sin ninguna notificación suya. Y sin embargo, él no salía de mi cabeza. Todo estaba en silencio, demasiado para mi gusto, era ese tipo de silencio que retumba en el pecho y te hace sentir como si algo estuviera a punto de romperse. Caminaba de un lado al otro en el departamento con el celular en la mano, indecisa y sentía un nudo en la garganta, una especie de ahogo que no venía de afuera, sino desde dentro,

