Camila Despertar fue como emerger de un abismo. No había luz al principio, solo una sensación lejana, como si alguien me estuviera hablando desde muy lejos. Era una voz… profunda, cálida, que acariciaba mis sentidos como un susurro. La reconocí antes de poder abrir los ojos, era Erick. Estaba hablándole a alguien o era a mí. Aunque él no sabía que lo escuchaba. “…me quemo por dentro. Y aun así, no quiero apagarlo. Nunca…” Mi corazón se detuvo, no por miedo. Esta vez, por algo que no sabía si era ternura o incredulidad, su voz estaba rota y muy vulnerable, como nunca la había escuchado antes. Ese hombre que siempre se mostraba seguro, dominante y fuerte, ahora me hablaba como si su alma estuviera expuesta. Y todo lo decía solo era para mí. “…te metiste bajo mi piel sin que me diera cue

