Erick Desde mi adolescencia, siempre tuve claro lo que quería: diversión, control y una buena dosis de placer. El sexo era eso, solo sexo. Sin compromisos, sin nombres que recordar al día siguiente. Una noche era suficiente. Nunca repetía. Nunca... hasta ella. Camila. Esa maldita chica me descolocó desde el primer momento. Rompió cada regla, cada norma que yo mismo había impuesto en mi vida. ¿Cómo pasó? No lo sé. Solo sé que cuando la vi de nuevo, ya no era la niña que recuerdo correteando en el jardín. Era una mujer, jodidamente hermosa. La hija de Marta. Dulce y letal al mismo tiempo. Sexy como el infierno. La última vez que la vi, tenía trenzas y un vestido amarillo, jugando con muñecas. Luego se fue a un internado, lejos. Pero ahora está de vuelta… y cada vez que la tengo cerca, si

