La manada se apresuró hacia donde yacía Drago, aún de rodillas donde la bruja lo había dejado. Lo rodearon con expresiones de preocupación, extendiendo sus manos para ayudarlo a levantarse. No era el poder de Margot lo que ahora lo mantenía en esa posición humillante, sino era el peso aplastante de la humillación que acababa de sufrir. Su orgullo, forjado durante años de dominio y respeto, había sido destrozado en cuestión de segundos a causa de una bruja. En ese instante, lo que más atormentaba a Drago, lo que realmente hacía temblar su interior, era cómo aquella mujer había conseguido arrancarle su esencia lobuna, su lobo, forzándolo a volver a su forma humana con un simple gesto. ¿Por qué medios había logrado tal hazaña? ¿Cómo era posible que alguien tuviera tal poder sobre él, el Alfa

