Luego de que Kamal resolviera el problema matemático y regresara a su asiento, la clase continuó su curso, y Drago decidió que era mejor mantenerse en silencio y observar desde otro ángulo. —Me cambiaré de lugar —anunció con malicia—. Te pondrás triste ahora que no estaremos tan cerca, Lin, Lin —dijo Drago con ironía cogiendo su libreta robada, su sombrero y el lápiz que Lizzy le prestó para luego dirigirse a la parte superior donde había estado antes. Lizzy suspiró aliviada pero no tranquila. Él aún no se iba. ¿De verdad se iba a quedar para siempre con ella? ¿En sus clases? De tan solo pensarlo se llenaba de terror. Se volteó disimuladamente viendo cómo Drago se sentaba y cómo luego la miraba con esos ojos penetrantes. Ella le hizo mala cara y regresó su atención a la pizarra. Drago d

