Milos no esperó a que los tres hermanos lobo terminaran de vestirse. Sentado en el centro de la habitación, el hombre cuervo comenzó a revelar su historia mientras ellos lo rodeaban, mostrándose tensos por lo que él estaba por decirles. Su voz era firme cuando empezó a desentrañar los detalles de su investigación y lo que vivió en los últimos días. Les habló sobre aquella tarde en el muelle, cuando las sombras se alargaban sobre el pavimento y él seguía un rastro prometedor. Describió cómo, sin previo aviso, unas manos lo agarraron por detrás y lo arrastraron hacia uno de los contenedores industriales. Su versión de los hechos coincidía con lo que les había dicho aquella bruja que se hizo pasar como niña, eso en silencio, les dio a entender a todos que aquella mujer si les había dicho la

