Jordan Desperté muy temprano ese día, mi humor se había repuesto por completo y las fuerzas llegaron a mi como si hubiese ingerido una píldora de vitamina milagrosa. El solo saber que mi abuela estaba viva y a salvo me daba la suficiente voluntad para continuar dentro de esa tortura. El sol había salido, según me había dicho Michaela la primavera ya estaba cerca, por lo que opté por abrir uno de los armarios más grandes y buscar algún vestido que no fuera de estilo tan abrigado como los que usé hasta ese momento. El closet era amplio y tenía una gran variedad de ropa, mientras me decidía por uno palpé un objeto duro y frío en el interior, lo tomé y me sorprendí al hallar una computadora portátil de tamaño regular. No había mucho de lo que asombrarse, era obvio que era la computadora pe

