Jordan Tumbé a Alexander en la cama y le quité los zapatos. Ofelia acomodó los edredones sobre él y lo ayudamos a beber algo de agua. –No tiene fiebre –comprobó luego de quitarle el termómetro de la boca– Quizá haya sido algo que le cayó mal. –Pero no estaría delirando –susurré al borde del llanto– Míralo, parece un loco diciendo cosas que ni siquiera entiendo. –Jordan, cálmate. Tampoco parece haber bebido porque no huele a alcohol, no creo que haya ingerido alguna otra sustancia. –¿Estás insinuando que se droga? –pregunté sorprendida– –No lo sé, la verdad no lo creo, siempre ha sido un hombre muy correcto. Entonces recordé la vez que me llevaron dormida durante todo un vuelo hasta allí. No lo dudé y me acerqué a la cama para verlo. –Alex, Alex… –lo abofeteé con suavidad un p

