Me encontraba de nuevo en mi casa, hace unos minutos atrás había vuelto a entregarme en el juego extraño de Andrei, mis emociones eran un caos que no encontraba salida por todo lo sucedido, pero tan pronto como llegamos me terminó sorprendiendo todavía más, un “lo siento” se susurró dentro del auto seguido de una cabizbaja mirada envuelta en un silencioso ambiente que poca ayuda brindaba, la mirada de Andrei era seria y profunda como si fuera un desconocido. — Selene —volvió a decir mirando mis ojos detenidamente— estas dos últimas veces, no quiero decir que fue un accidente… Lo que trato de decir es que…no quiero presionarte. Las dudas de pronto parecían disolverse en cuestión de segundos en lo que sentía de nuevo la libertad que había saboreado hace tan poco, era difuso explicar el

