Mis manos recorrían sus piernas hasta sus muslos, los apreté suavemente abriéndolas más y metí mi mano haciendo a un lado sus bragas, mis dedos juguetearon en zona íntima mientras besaba su cuello. No pude evitar sonreí sobre su piel al escucharla gemir tan malditamente caliente. -Tom...p-por favor. –murmuró jadeante apretando sus manos en brazos y echó su cabeza hacia atrás. – ¡Oh dios! ¡Si! –gritó al mover mis dedos en círculos sobre su clítoris y con mi mano libre levanté su blusa junto su sostén dejando expuestos sus pechos. -Eres tan hermosa...mía, solo mía. –gruñí acercándome a sus pechos metiendo uno a mi boca chupando, lamiendo y mordiendo ese pezón rosado mientras metía dos dedos en esa entrada tan húmeda por mí. -J-joder n-no debería...y-yo...aah...–alce la vista a su rostr

