Al entrar a la cafetería nos sentamos en una de las primeras mesas y ordenamos nuestro desayuno. -Creo que estamos exagerando sobre lo de ese hombre y el jefe, tal vez se conocen de su infancia. –le dije a Zamara frunciendo mi ceño. -No lo creo, nunca se había aparecido en el orfanato hasta que el joven Tom llegó a tomar su puesto a pesar de que él viene hace tiempo –frunzo mi ceño al escucharla y hago una mueca mirando por la ventana. -Zamara...basta, no quiero meterme en problemas y harás que me dé curiosidad y eso no es bueno para mí, no puedo perder mi trabajo. –murmuro y le doy las gracias al mesero. –además tu pareces la investigadora y no yo -Ya perdón, pero me intriga y sé que a ti también no lo niegues, te conozco. –me encojo de hombros y bebo un poco de café. –ya me pegaste l

