La posibilidad de que sienta rencor hacia Reymond es mínima pero cuando lo veo no puedo evitar que crezca, a veces es tan cínico que quiero estrangularlo aunque trato de que mis recuerdos no interfieran con mi trabajo aunque algunas ocasiones es muy difícil no hacerlo. -Hola Reymond, suéltame sabes que no me gusta que me toques. –fruncí mi ceño quitando sus manos de mis hombros y se sentó frente a mí. –no puedo decir lo mismo pero no tenemos de otra así que mantente al margen por favor. –murmuré revisando las carpetas que me dieron. –ese hombre me invitó a una fiesta esté fin de semana en su casa, no quiero discusiones porque si lo haré y quizás puedo encontrar algo. -No puedes ir solo así, por lo menos tenemos que llamar a la policía por si te pasa algo. –reprochó Giselle y negué despa

