Un regalo sospechoso Ale manejaba por la ciudad, disfrutando de la tranquilidad del lunes por la tarde. Como todos los lunes, tenía su sesión con Carla a las seis, pero ese día había decidido salir un poco antes. Un pensamiento rondaba su cabeza desde hacía semanas: agradecerle a Carla por todo el apoyo que le había brindado. Ella había sido un pilar en su proceso de reconstrucción personal, ayudándolo a enfrentar sus miedos, sus errores y sus dudas, y Ale sentía que un simple "gracias" ya no era suficiente. Mientras esperaba en un semáforo, vio una pequeña librería en la esquina y, casi sin pensarlo, decidió detenerse. No era alguien detallista, lo sabía bien, y Bea se lo había recordado más de una vez, pero esa vez quería hacer algo diferente, aunque fuera para alguien que no fuera su

