Ale, el Romántico y el Hulk Sospechoso La mañana comenzó perfecta para Ale. Despertó con una sonrisa que no había sentido en semanas. El recuerdo del beso fugaz de Bea iluminaba su día como un sol radiante. Mientras se preparaba para trabajar, no podía dejar de pensar en ella. Se miró al espejo y, con cierto aire de galán en su mirada, murmuró: —Es cuestión de tiempo, Ale. Bea será tuya. Paciencia. El pensamiento lo llenaba de entusiasmo. Aún faltaba para ese momento, pero ese pequeño gesto de la noche anterior era suficiente para alimentar su esperanza. El juego no había terminado. --- La Motivación del Día En el trabajo, Ale estaba imparable. Cumplió con sus tareas, incluso adelantó pendientes que llevaba días evitando. Cada tanto, se permitía soñar despierto. ¿Y si Bea ta

