KABIL Muevo el cuello con estrés, camino de un lado a otro, tratando de comunicarme con Ana, pero no atiende, esa caprichosa me las va a pagar. Imagino cómo deben de verse las cosas desde su punto de vista, no obstante, no me da la oportunidad de decirle o de explicarle las cosas. Alex tampoco atiende mis malditas llamadas y comienzo a ponerme más asesino que de costumbre. —¿Sigue sin contestar? Miro mal a Marvin. —Ninguno de los dos. —El bebé de Marcela es de Alex, ¿estás seguro de eso? Me siento a su lado, desistiendo de seguir llamando a Ana, mucho menos a mi padre. «Ese hijo de puta» —Es lo que dice ella, le pregunté a Alex y solo me dijo que estaba loca, que como no pudo tenerme, quiere quedarse con un Watson. No lo entiendo, primero me propone casarme con ella, y ahora es c

