“No te preocupes", comentó Briana mientras se alejaba. “Briana, no quise lastimarte. Si lo hice de alguna manera, perdóname", comentó Lautaro, deslizándose rápidamente hasta tomarla de la mano. Briana, en cuanto sintió el suave contacto de Lautaro, se estremeció. Él no la soltó en ningún momento, entrelazando sus dedos con los de ella. Se quedaron observándose durante minutos, y ella no pudo apartar sus ojos de los suyos. Ambos estaban conectados en algo que ninguno de los dos podía comprender. Briana tragó saliva y carraspeó incómoda. “Tengo que cuidar a tu hija", comentó y se separó. “¿Cómo le fue en el jardín a Emma?", preguntó curioso, acercándose a ella. “Bien, está muy contenta", respondió Briana. “Me alegra saber eso", comentó Lautaro. “¿Ahora puedo irme?", preguntó. “Te avi

