Lo cierto es que Giovanni estaba desesperado por ver a su hada que lo había hechizado. Fue de reunión en reunión, con la sola esperanza de poder verla lo antes posible. Al entrar al café la buscó con la mirada y caminó directo a su encuentro. Ella tenía sus hermosos ojos bien abiertos, y una mirada esperanzada la delataba. Estaba inmóvil, esperando a que él llegara a donde ella estaba. El tiempo se había detenido, las personas a su alrededor dejaron de existir. Solo eran ellos, que se miraban mutuamente con los labios curvados en una hermosa sonrisa que les llegaba hasta los ojos. Se detuvo frente a ella. La notó más pequeña de lo que había podido observar el día anterior. Sentía que cabía perfectamente entre sus brazos, y que quería estrecharla en ellos hasta el fin de los tiempos. Es h

