Cuando Bianca salió de su trabajo, unos hermosos ojos azules la esperaban apoyado en un auto deportivo. Se veía perfecto, con su perfecto traje, su perfecto peinado, sus perfectas pecas, su perfecto.... Es pura perfección pensó soltando un suspiro. El sentimiento era mutuo. Él la miraba de la misma manera. A sus ojos era la criatura más dulce, bella y perfecta que había conocido. Bianca se acerco a él caminando despacito, como un pequeño gatito mimoso, con sus ojitos fijos en los de él, su pequeña naricita parecía aspirar el perfume que emanaba de su cuerpo, y un hermoso puchero salía de su boquita perfecta. Giovanni se sentía hipnotizado por la visión celestial que tenía delante de él. Moría por besarla, por estrecharla entre sus brazos. La tomó de la mano y sin soltarla se acercó a

