Bianca se había quedado pasmada ante la escena que tenía frente a ella. No era que desconfiara de su marido, sino que le extrañó ver esa muestra de cariño que solo había tenido con ella. Un pequeño grillito en su cabeza le decía que todo estaba bien, pero no podía evitar sentir un poco de celos. _ Hola mi vida, vine porque debemos ir al control _ dijo con una radiante sonrisa conteniendo un poco los sentimientos encontrados que afloraban en su ser. _ Hermano, ¿ella es nuestra cuñada? ¡Es tan hermosa! _ vociferó una feliz muchacha. Ahora la cara de Bianca sí que era un poema ¿Hermano? Su Gio no tenía hermanas, ¿de dónde salió esta hermana? Y ¿quién era el otro muchacho que la veía raro? _ Mi dulce hada, deja que te cuente todo lo que ha pasado esta mañana. Mientras ven que te presento

