Unos días habían transcurrido y Bianca ya se encontraba en casa con su pequeña Matilda. Ese día había recibido la visita de sus hermanas y madre postizas. Todas mimaban a la pequeña hasta que de un momento a otro Amalia comenzó a hablar. _ Mi pequeña ¡Es tan hermosa! Se parece tanto a mi niñita, aún recuerdo la primera vez que vi a mi princesita_ dijo de repente la mujer con grandes lágrimas surcando sus mejillas. _ Amalia ¿Qué te ocurre? Puedes confiar en mí, nunca lo dudes _ le dijo Bianca cuando vio lo desconsolado de su llanto y como se aferraba a la bebé. _ Bianca, es terrible ¡Lo que pasó fue espantoso! _ habló con profundo dolor en la voz. Parecía que en ese momento estuviera siendo desgarrada por completo. _ Yo me casé tan enamorada, él era el hombre perfecto a mis ojos. Caball

