–Oye, igual estás esperando a alguien y yo estoy aquí dando la tabarra. El salto al vacío de Trafalgar se prolonga en ese silencio. Tiene todas las palabras de ese y otros mundos que decirle, y no sabe por cuál empezar. Mientras, ella parece que toma la determinación de irse, y empieza el ademán de levantarse de su silla. Preso de tantísimo miedo, Trafalgar necesita decidirse. Elige un comienzo para su historia que interrumpe el gesto de Gala. –Te estaba esperando a ti. –¿Cómo? Se miran. Sin apartar la atención, Gala vuelve a sentarse frente a él. –No sé cuánto tiempo hacia que no te veía, pero es todo el tiempo que llevo esperando a volver a verte. Así, sin más. –Trafalgar… –No, espera. Espera. Es posible que no estés interesada. Es altamente probable que ese hombre que te ha dado

