¿Quién soy?

1060 Words
Yo siempre he sido la de meterme en la cama y echar mimitos, porque mi estado postcoital es largo, meloso y fantástico, pero Staton no tenía uno de esos. Solo se levantó y buscó espacio. Luego de toda la energía que había utilizado conmigo, sentía que podía levantarse, tomar agua y poner distancia. Yo tomé la camisa del suelo, me cubrí con ella y fui por la casa en busca de un baño, me escondí. Nunca había traicionado a Gil, eso de que ves a alguien más guapo… Nunca me había besado con alguien, yo había sido creada para estar con él, creada para ser amada por él y amarle. Y acababa de tener sexo tres veces seguidas con un hombre que no era él. Lo había disfrutado plenamente, había sido irresponsable y descuidada, porque no había usado siquiera un método de barrera. Yo soy la representación de todo lo que estaba mal. Los golpes en la puerta me sacan de mis pensamientos. Staton abre y yo sigo sentada sobre el inodoro. Él me mira un par de segundos y sé que tengo la cara llena de pánico y de vergüenza. Se queda en silencio, se acerca a mí, se inclina y se apoya en mis rodillas, me mira a los ojos y me pregunta si estoy bien. Yo asiento. —No pareces bien. —Sí… Es la primera vez que tengo sexo con alguien que no es él… —respondo. —¿Y eso es bueno o malo? —Es raro… —A veces lo es. —Sí —los dos asentimos. —Y puede ser diferente, pero espero no haberte hecho daño. —Ha sido intenso —respondo, y él sonríe, me da un beso en la comisura del labio. —Puedes esconderte en el cuarto. —¿Puedes acostarte conmigo? —pregunto. —Mmm, sí, sí —responde y se pone en pie. Hago una seña para que me deje usar el baño y él va afuera. Orino, me aseo un poco y salgo a buscarlo. Ahí está él, sentado, tranquilo, bebiendo mientras come algo. Tomo asiento junto a él, en su sillón, y me rodea con un brazo. Me da un beso en la frente, me acaricia la espalda, yo me quedo apoyando mi frente en su hombro, le doy un beso en la mejilla y él busca mi mirada. —Cociné risotto antes que vinieras y carne, y sé que quieres esto, pero yo quiero comer y luego acostarme contigo. Y probablemente meterte mano cuando planee despertarte… o puedo meterte mano mientras te arrullo, lo que prefieras —comenta, y yo asiento. —Risotto… suena caro y difícil de preparar. —Es la receta de mi madre, y a ella le gustaba solo lo mejor —responde, y los dos reímos. Él acompaña a la cocina, todo luce desastroso, por lo que sé que de verdad se ha tomado el tiempo de prepararlo, y sabe espectacular. Acerca su banquillo al mío, me da un beso sobre los labios. —Entonces… ¿cómo funcionamos? —Necesitas reglas. —Sí, no quiero después escuchar que tienes sexo con cuatro personas más aparte de mí —respondo, y él se ríe. —Vale, somos exclusivos —en mi mente solo podía ver a Gil, pero asentí—. Y estamos juntos. —Okay, pero tienes que recordar la fecha y mandarme flores. —Flores es lo mínimo que puedo mandarte —responde, y sonrío. —Quiero seguir trabajando. —¿Para qué? Todo lo que quieras puedo dártelo —responde. —Yo quiero independencia, libertad, y como tu pareja, esperaría ser tu igual. —Él me mira a los ojos y asiente, reconoce que podríamos llegar a un acuerdo, con el tiempo, un punto medio. —Y mientras encontramos el punto medio, la gente no debería saber si duermo o no con su jefe. —Uff, eres mandona y poco divertida —reconoce y me da una cucharada de la comida que tengo sin probar. Gimo de verdad, está buenísimo, y se lo hago saber porque devoro cada bocado. Luego intento limpiar la cocina, pero me lleva a su habitación y cumple todas las promesas que me ha hecho: me mete mano antes de dormir y antes de despertar. No me reconozco. No reconozco a Lily, a la mujer de Staton, a la que roba, pega, secuestra, a esa criminal ingeniosa que le apoya en todo, que se convierte de a pocos en su mano derecha y en el amor de su vida. La gente lo dice, lo notan todos. Yo, la verdad, no puedo creer que un hombre que puede ser tan cruel, que maneja sus negocios con tanta seguridad, se vuelva en un niño tierno e inocente cuando está entre mis brazos. Soy su punto débil, es definitivo, y poco a poco se convierte en mi punto débil. He llegado a pensar que tengo que elegir entre él y mi trabajo, o entre él y Gil, el hombre con el que estoy comprometida, el hombre al que le hacía el amor y le prometía que compartiríamos una vida. A veces trato de lavarme la culpa, y entonces entrego una que otra operación de la competencia. Sé que eso debe generar calor del lado de Gil, pero también soy consciente de su capacidad para pelear, para atacar por todos lados una situación. Su experiencia militar debería servir para algo. No me ha contestado ni una sola carta. No sé dónde quedó la promesa de comunicarnos. Cinco meses de trabajo duro, y a ratos, no sé quién soy, ni para qué estoy haciendo nada de lo que hago. Me reúno con el equipo, les hago un briefing de lo que he aprendido de la operación, sin embargo insisten en no decirme nada de Gil. Todos cambian de tema, sus rostros se modifican. —¿Qué le pasó? ¿Está vivo? —pregunto. —No hemos tenido contacto con él en las últimas semanas. Asher tiene especial necesidad de matar y deshacerse de todos muy rápido, estamos buscándole. —Está muerto. —Podría estarlo. —Encuéntrenlo —les advierto—. Si no lo hacen ustedes, lo hará Lily. ¡¡Recuerden comentar!! Yo siento que el romance oscuro no es tan mi cosa, pero me alegra mucho que lo hayan disfrutado como me han demostrado en sus comentarios.
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