Una mujer como yo

1047 Words
Norma Sus manos están haciendo contacto con la mía y sus enormes ojos están mirándome detenidamente, es como si el mundo se hubiese paralizado en una fracción de segundos y lo digo porque no es normal sentirse tan segura, ante la presencia de una persona que es completamente extraña para mí. No sé si ha sido el momento o la manera tan caballerosa en la que se ha comportado, pero un leve centellazo recorre todo mi sistema nervioso haciéndome sentir un poco rara, es como si me gustara la forma en la que este hombre me está tocando «Norma en que estás pensando» me habla mi subconsciente he intento respirar profundo, pero es imposible no analizarlo. Por dios con 5 años que tienes de casada, es la primera vez que sientes este leve cosquilleo por un hombre que no es Luciano, solo hay que observarlo y para ser sincera no se viste tan mal, esa camisa color blanca desencajada, con ese chaleco de color café encima de ella lo hacen ver un poco atractivo. Y por lo que logro visualizar en medio de esta oscuridad, su jean es de color blanco haciendo la combinación perfecta, para un hombre de clase muy sencilla, pero que fácilmente puede enamorar a cualquiera mujer si se lo propone. Bueno Norma basta, olvídate de todas esas cosas, que acaban de pasar por tu mente y trata de poner los pies en tierra. Ricardo no es nadie para ti, solo es un humilde taxista de noble corazón que se acaba de comportar bien contigo porque te ha visto llorando, no porque le interese lo que pase con tu vida me regaño a mí misma. El continua mirándome de una forma muy particular y la sonrisa que se refleja en su rostro es encantadora — ¿Ya se siente mucho mejor?— Pregunta sin soltar mi mano. Arqueo mi ceja y con mi mano izquierda llevo el cigarro a mi boca para soltar una bocanada de humo —Me sentiré mejor cuando logre vengarme de ese idiota mientras tanto toca seguir aguantándome este dolor que llevo por dentro —Logro decirle en medio de esta rabia que siento. —No se deje caer por amor trate de levantarse, usted es muy joven y tal vez más adelante pueda darse la oportunidad con otra persona que si la sepa valorar —Me dice y sus palabras me parecen tan sinceras. Sé que quiere motivarme y se lo agradezco pero este dolor que siento es tan inmenso que no creo que haya consejo alguno que a mí me ayude a levantarme. Y mucho menos creo que pueda sacarme de mi memoria la imagen de Luciano besando a esa chica. Suavemente intento apartar mi mano de la suya pero el la sujeta fuertemente y si pensé hace unos escasos minutos de que a Ricardo no le interesa nada de mi estaba completamente equivocada — ¿Por qué no me suelta? —Pregunto. —Solo lo are cuando usted me diga que tienes ganas de salir adelante y que a pesar de todo lo que le haya hecho el tal Luciano ese intentara levantarse, mírese Norma usted es muy hermosa y perdóneme que se lo diga pero cualquier hombre se sentiría orgulloso de tener una mujer como usted a su lado incluyéndome yo en esa lista —Confiesa dejándome completamente hipnotizada. — ¿Usted se sentiría orgulloso de mi? —Pregunto porque a mis oídos les gusto lo que acaba de decir. —Es que usted nunca se ha visto en un espejo, por dios mírese —Me dice soltando mi mano para encender las luces del carro y así pueda observarme detalladamente en el retrovisor. Una lagrima vuelve a salir de mis ojos pero esta vez no es por el profundo dolor que me ha ocasionado la infidelidad de Luciano, sino por la manera en la que Ricardo me está alentando —Es muy amable y agradezco sus palabras, pero hay muchos hombres que no piensan lo mismo —Sentencio volteando para la ventana. —Y por culpa de ese hombre tenemos que pagar todos. Permítame decirle pero si es así no está siendo muy justa conmigo —Presiona y vuelvo a mirarlo. —No me mal interprete Ricardo estoy muy dolida y créame que ahora no se ni lo que digo. Perdóneme si lo hice sentir mal, particularmente tengo la costumbre de tratar bien a todo el mundo. Pero hoy sinceramente no es mi noche —Le explico y asiente. —La entiendo, porque algunas veces también he estado en su posición y lo digo porque he tenido noches malas en este taxi, sin embargo aquí sigo, guerreándole a la vida —Me hace saber amablemente. Vuelvo a sonreírle para luego buscar en mi cartera los pañuelos que cargo, cuando los encuentro saco uno de la caja junto con el espejo que cargo en mi cartera, para ver mi rostro y así limpiar las lágrimas que he derramado en estos 40 minutos. Ricardo me mira y pareciera que estuviera disfrutando todo lo que estoy haciendo. Pero para ser sincera me incomoda un poco su mirada — ¿Nos vamos? —Pregunto para bajarlo del 5 planeta en el que se encuentra. — ¿Perdón? —Dice. —Que si podemos continuar con nuestro recorrido —Contesto muriéndome de la risa por dentro. —He. Si —Se expresa volteándose por completo en el asiento del conductor para encender el carro. Inmediatamente apaga las luces ya que se ha dado cuenta que he metido mis pertenencias a la cartera. Menos el cigarro que tengo en mi mano y aunque nunca había fumado en toda mi vida, para ser la primera vez no sabe tan mal. Sobre todo después de esta mala noche que he tenido, me pregunto si ese imbécil todavía estará en el gato n***o con la otra o si definitivamente estará de camino a casa. Para encontrar a su linda muñequita de porcelana esperándolo como una idiota con sus mejores babydoll ¿para qué? si ni siquiera me toca. Solo me tiene como la linda esposa con la que se toman fotos, en sus mejores eventos sociales, pero en la casa no es capaz de responder con sus deberes conyugales y hoy entiendo el porqué.
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