Capítulo 2~ Tesoro

1063 Words
Llegamos a mi ahora habitación, él me lanzó hacia la cama mientras cerraba la puerta detrás de él, estaba aterrada, asustada de lo que me pasaría, así que en un intento de no rendirme, luché... Me abalancé contra él y logré lanzarle varios puños por su cara, pero ¡Grave error! él fácilmente me tiró hacia adelante y golpeó mi estómago con tanta fuerza que sentí como algo dentro de mí se rompía, era doloroso, ardía, la sangre comenzó a chorrear y me sentí mareada, pero todo eso a él no le importó, siguió golpeándome y pateándome por todas partes, hasta que después de lo que calcule fueron horas, se cansó y se retiró, dejándome sola sumida en el dolor, no pude resistir tanto y sucumbí al sueño. Desperté en una sala de hospital, con varios tubos conectados a mis brazos, cuando de pronto alguien entró. - "Lucy ¿Te sientes bien?" Dijo una señora de mediana edad mientras tomaba mi pulso. - "E-ehh...me siento mejor que antes" - "Lo siento mucho por ti pequeña" ¿Lo siente? ¿Qué siente? -"Debido al golpe que te dieron, tu himen se rompió y tus ovarios están tan dañados que concebir te será muy difícil, me atrevo a decirte que tu probabilidad es casi nula" ¡JA! Ahora aparte de inútil no sirvo ni para tener hijos, pero pensándolo bien es mejor que sea así, de esa manera no tendrá que sufrir en esta miserable vida, me limite a mantener una cara de póker como siempre, lo que sorprendió a la doctora. Estuve durante 3 días en cuidados intensivos, y cuando finalmente llegó el día de mi partida la doctora dijo -"Querida, te lo ruego, no hagas nada contraproducente que pueda dañarte" Solo asentí a sus palabras, sabía de antemano que visitaría el hospital seguido. Cuando entré la señora me recibió con quehaceres a montones y una dulce cachetada de su parte, si antes estaba en el infierno, esto va más allá del sufrimiento, pues este edificio era activo de noche y escuchaba los gemidos de dolor y golpes por todas partes, no había ningún lugar al que no llegaran los gritos de desesperación. Es irritante, es frustrante, es agobiante estar aquí y sentir el sufrimiento de los demás sin poder hacer absolutamente nada. Me dejaron en paz por algunos meses después de la golpiza que me dieron por no aparecer ese día, pero desde ese entonces las tres comidas que debían darme se redujeron a solo una, las tareas se amontonaban cada día y ni hablar de los abusos físicos, que se volvieron comunes en mi diario vivir. Estaba limpiando tranquilamente mi cuarto cuarto de pronto la señora entró apresurada y ordeno a uno de sus guardaespaldas llevarme hacia una habitación, estábamos en camino mientras ella me daba instrucciones de lo que debía hacer. - "Escucha pequeña escoria, tienes que hacer todo lo que la ama Leyla te mande, si llegas a desobedecer o desafiar sus órdenes, acabarás muerta de la peor forma que puedas imaginar" ¿¡Qué!? ¿Muerta? ¡Ni pensarlo! Aunque sea una basura miserable o una escoria que no merece compasión, ¡No quiero morir! Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando llegamos a un cuarto ¿Especial? Había rondado los alrededores del edificio pero nunca subí al piso prohibido, dónde sólo los más distinguidos clientes entraban, ahora estoy parada al frente de una de las puertas con más prestigio. - "Adelante Lucy, entra" Una voz dulce y suave femenina apaciguó mis dudas y entré ante su llamado, la puerta detrás de mí se cerró sin necesidad de alguien para cerrarla, es extraño, el ambiente aquí parece de otro mundo, esto... ¿Es un sueño? Si es un sueño no quiero despertar. - "Ja ja ja Lucy, ¡Esto no es un sueño!" Dijo una bella dama que salió de las sombras, a medida que se acercaba pude ver mejor sus delicados rasgos, su piel de porcelana era hermosa, y sus ojos rojos resaltaban con lo oscuro de su cabello corto, era simplemente hermosa. - "¿Tengo algo en la cara o porqué me miras tanto?" Preguntó, a lo que yo respondí. - "N-no es nada, es solo que eres muy hermosa, nunca he visto a una mujer tan guapa como usted" - "Puedes tutearme si así lo deseas, Lucy" - "¿Tutearte?" Pregunté con incredulidad, pues mi educación era muy baja, solo aprendí a leer y a duras penas a escribir. - "¿No sabes lo que es? Si alguien dice que puedes tutearlo te está dando permiso para tratarlo sin formalidades" - "¿Entonces puedo llamarla por su nombre?" - "Si así lo deseas, sí" Como siempre solo asentí ante su aprobación. "Ahora, Lucy, pon tus manos aquí" Señalo una bola de cristal y de inmediato hice lo que pidió, a pocos segundos que lo toqué este comenzó a iluminar la habitación "Lucy ¡Ya es suficiente!" Intenté separar mis manos de aquella bola pero no podía, estaban pegadas, apliqué fuerza pero no funcionaba, hasta que se rompió y los pedazos de cristal rebotaron por la habitación. ¡Esto es malo! ¡Hice algo que me costaría la vida! Vi con horror como Leila se acercaba a zancadas, me preparé para lo peor, cerré mis ojos y... Mis manos se sentían cálidas. - "Abre tus ojos Lucy, no te haré daño, lo prometo" Hice lo que pidió, ella sostenía mis manos entre las suyas, recitó algún tipo de conjuro y los cortes empezaron a desvanecerse, mi asombro y miedo eran tan grandes que no me di cuenta de cuándo o cómo me corte. - "Debes tener más cuidado ¿Por qué no apartaste tus manos de la bola? ¿Acaso no podías?" Como era habitual de mí asentí en su última pregunta mientras la veía a los ojos, que se abrieron como platos por mi confirmación. -"¡OH! Lucy, no sabes lo que eres ¿Verdad?" - "¡Sí! Soy Lucy, una loba rechaza y olvidada por su manada, sin valor alguno" Dije con mucha naturalidad, eso la sorprendió. - "No Lucy, tu eres más que eso, eres un tesoro del que nadie se ha dado cuenta, un tesoro perdido" ¿Un tesoro? ¿Yo? No, eso es imposible, ni en mis mejores sueños me atrevería a pensar en mí de esa forma...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD