Pov: Benjamin Kambell. Siento que la sangre me hierve cuando la veo bailar entre los hombres, ellos colocan billetes en su escote, en el borde de las bragas diminutas que trae puestas. Aprieto los puños con fuerza, incapaz de mantener el control. —Oye, estás alterado —miro a Marcos con mis ojos endiablados. —Y parece que tengo todos los motivos para estar alterado —escupo con rabia. —Que la Fierita te rechazó y ahora quieres ir por la Gatita —lo tomo de la ropa tratando de discernir que se trata de mi amigo. —No le vuelvas a decir algo así, no se te ocurra. Primero: la rubia es mi prima, solo la miras de cerca y se acaba nuestra amistad, se acaba todo. ¿Entendiste, Marcos? Y la castaña es mi ex, ¿fui claro? —abre sus ojos y toma mis manos apartándome bruscamente. —Tú tienes unos

